La oleada de verbenas trae grandes retos en seguridad, salud y horarios

La Guardia Civil adelanta que estará vigilante en el cumplimiento de las normativas


cee / la voz

Hoy es Santa Irene en Vimianzo, mañana se celebra la Festa da Amizade en Sardiñeiro y, de aquí a pasar la Barca de Muxía, viene por delante un aluvión de verbenas, fiestas populares, gastronómicas, históricas, conciertos,... que se han transformado en la opción número uno del ocio nocturno, pero también en una fuente de conflictos, problemas de seguridad y de salud pública, a los que está en muchas manos ponerles remedio.

Cualquier cita que reúne a centenares, incluso muchos miles de personas, entraña sus riesgos y las verbenas no escapan a ello. Es más, están en el punto de mira. Con las zonas de marcha en rotunda decadencia -incluso Santa Comba ya no es ni la sombra de lo que era- los más jóvenes se han lanzado de cabeza a unas celebraciones, que no hace tanto se veían como algo pasado de moda. Fiestas que hoy suponen el principal esfuerzo colectivo de muchas parroquias, con inversiones económicas algo más que llamativas, y a las que las fuerzas de seguridad miran con especial atención. Las peleas, casi siempre con intervención de individuos violentos conocidos, están a la orden del día y la combinación de alcohol y otras drogas con la conducción preocupa especialmente, con lo que desde la Guardia Civil avisan que estarán vigilantes, con lo que la manga ancha de los últimos años en buena medida se va a acabar.

Las exigencias a las comisiones son máximas, como explica el policía local de Cee Manel García Leal, que está al frente de las fiestas de Xallas, celebradas de manera ininterrumpida durante los últimos 45 años. «Necesitas un seguro de responsabilidad civil (que son sobre 300 euros) pagarle a la SGAE otros 300 de media por orquesta, un seguro para la pirotecnia, cada camión tiene que tener el suyo en vigor, los palcos certificado de Industria, el permiso del Concello, el de Presidencia... más o menos un mes de trámites», destaca.

Además, el horario permitido, aunque pueda parecer una broma a la vista de la realidad, son las 03.30 horas. En caso de las celebraciones populares con arraigo demostrado -no vale para la típica Festa da Xuventude, concentración de pinchadiscos o similar-, con la concesión de un aval de Presidencia, se puede prolongar hasta las 04.30 y, por norma general, los agentes, siempre que no haya problemas, toleran hasta las 05.30. A partir de ahí están todos los límites rebasados y pueden llegar las sanciones o un verdadero calvario para los organizadores en caso de se produzcan incidencias.

Al margen de estas cuestiones técnicas, el principal capítulo pendiente -aunque se está avanzando en colocación de baños móviles y demás- es el de la higiene, porque verbena y dejar el campo como un estercolero parece que forman ya también parte de la tradición.

Aunque todos esos riesgos están ahí, y sobre todo dependen del civismo controlarlos, el éxito de las verbenas parece asegurado un año más. El también ceense Manel Muñoz, que con sus discotecas móviles CDC se ha convertido en pieza fundamental de muchas de ellas, incide en que la diversión al aire libre sigue en auge entre los jóvenes y, pese a que las contrataciones van algo más lentas que otros años, afirma que no se pueden quejar.

«Temos que caber todos»

Jesús Quintáns acaba de recoger de manos de su padre el testigo de la organización de Santa Margarida de Muíño. Por las características de la fiesta, que se desarrolla durante todo el día con oficios religiosos y las tradicionales meriendas, ellos no tienen grandes problemas con los horarios, ni la seguridad. En cualquier caso, considera que es responsabilidad de todos -«os propios festeiros temos que mentalizarnos»- hacer las cosas bien para que salgan lo mejor posible.

En Santa Margarida debe haber espacio «dende para o señor de 80 anos que vén oír unha misa, o que vén o día antes coa familia montar o tenderete para as merendas e pasa a mañá cociñando sin ao mellor pisar o campo, ata a xuventude. Así que temos que caber todos e tentar que non se perda a esencia da romaría tradicional, porque é o que fai diferente a nosa festa», asegura el tesorero de la comisión, que está abierta al quiera participar, agradece el consejo de los mayores, el apoyo de los colaboradores «e espéravos a todos o 26 e 27 de xullo».

Savia nueva para Santa Margarida 25 años después. En Muíño (Zas) había cierta incertidumbre sobre la continuidad de una de las romerías más tradicionales de la comarca, porque la comisión lo deja después de un cuarto de siglo. Pero hay 11 nuevos vecinos al frente y habrá fiesta. Para que se orienten bien en la parroquia, los que se van son José de Silvariño, Manolo de Gatiñeiro y José da Churía. Llegan Mario de Bagullo, José Antonio de Soaneiro, Víctor do Cubelo y Jesús da Churía, con otros siete vocales.

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