«No podemos ir a otros planetas, o cuidamos lo que tenemos o mal vamos»

Director de la Escuela de adultos del centro penitenciario de Monterroso, ha puesto en marcha un proyecto para promover la reinserción social a través del medio ambiente


CARBALLO / LA VOZ

El segundo programa de Ecovoz, proyecto medioambiental a través de Radio Voz, permitió conocer la historia y el trabajo de Pedro Cantero, director de la Escuela de adultos del Centro Penitenciario de Monterroso, en Lugo.

-¿Qué trabajo desempeña en la Escuela de Adultos del Centro de Monterroso?

-Además de las funciones lógicas de director y docente del centro, compatibilizamos esto con un huerto ecológico. Lo primero que hicimos fue realizar un invernadero con botellas de plástico de agua. Tuvo mucho éxito y cumple doblo objetivo. Por un lado, hacemos una labor de reciclaje y concienciación con el reciclaje, y luego la función en sí misma la ha cumplido perfectamente: nos hemos animado ya a la agricultura ecológica.

-¿El medio ambiente ocupa entonces un papel importante en la escuela de adultos?

-Intentamos que así sea. Cualquier centro de adultos es aprendizaje a lo largo de la vida. Nuestro fin en este caso es llevar a nuestros alumnos a la reinserción. Hay temas muy importantes con los que hay que sensibilizarse y uno de ellos es la protección y el cuidado del medio ambiente.

-¿De qué modo ayudan este tipo de proyectos a la reinserción social?

-Hay que ir mucho más allá de la educación reglada porque cuando estamos hablando de un trabajo respecto al medio ambiente hay una cuestión que es muy importante, que es la cooperación y la colaboración. Porque, claro, todo este tipo de actividades son actividades en grupo. Además, en Monterroso compartimos un espacio con muchísimas culturas, tenemos gente de hasta 40 países diferentes. Esa convivencia, la tolerancia, el saber esperar, el saber escuchar, el no tener siempre la razón, todo este tipo de cuestiones que son afines, que se tocan de un modo transversal, realmente aportan mucho a nivel personal, social y para ellos es un punto de apoyo importante para su reinserción.

-Es usted autor, junto con Alí Lhana, de una exposición fotográfica de Alepo antes de la guerra.

- Hacemos viajes en el entorno de proyectos europeos. Yo soy aficionado a la fotografía. Me gusta hacer fotos y además es una forma de compartir el trabajo. Esas fotos se han ido exponiendo en el museo provincial de Lugo. Primero comenzamos con una muestra de mujeres en Turquía y el día de la clausura se llevó a cabo la de estas fotos de Alepo. Pasamos por allí unos meses antes de que comenzase este gran desastre, estaban guardadas, pero ahora también se planteó poder observar la realidad y la belleza de una ciudad plenamente histórica que ahora está arrasada. Creo que también es bonito conocer cómo fue esa ciudad, cómo eran sus gentes, para que así podamos aprender un poquito y que estas cosas no vuelvan a suceder.

-¿Cree que deberíamos usar proyectos de gestión del entorno natural para otro tipo de proyectos?

-Estoy convencido. Es muy importante hoy en día con la sociedad que tenemos. Las personas individuales y en pequeños grupos son las que al final van arrastrando. Si nosotros nos concienciamos y realmente cumplimos con esas pautas tan sencillas (desde el uso del agua, de tener conciencia a la hora de reciclar...), si nos damos cuenta de esos pequeños detalles podremos arrastrar a las altas esferas, y a lo mejor podemos detener esto que se ve que está yendo hacia delante y no sé si no se acabará pagando porque solo tenemos este mundo. Todavía las naves espaciales no están y no podemos ir a otros planetas, así que o cuidamos lo que tenemos o mal vamos. Es básica la labor de varios colectivos como por ejemplo Sogama. Y los docentes en la educación, por supuesto, tenemos que ejemplificar.

«Les ha encantado sentirse protagonistas del trabajo y verlo reflejado en un libro»

Con la ayuda de Sogama, en Monterroso han escrito un libro donde cuentan todo lo que han ido aprendiendo a lo largo de este proceso de creación del huerto ecológico.

-Todo este trabajo se ha visto reflejado en una publicación. ¿Qué podemos encontrar en ella?

-El libro El huerto ecológico, que nos subvencionó Sogama y que está disponible en varios sitios, incluida la página web de le entidad pública, es un libro bonito, que va a gustar mucho porque cuenta la experiencia desde el principio, desde cómo nació ese invernadero ecológico, cómo se llevó a cabo y luego unos apuntes de lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de estos años sobre el trabajo en el huerto ecológico y en el compostaje. A ellos les ha encantado, sentirse protagonistas de ese trabajo y verlo reflejado en un libro con las fotos, con todo lo que se realizó... Yo creo que es un trabajo que merece la pena echarle un vistazo.

-¿Cómo ha sido el proceso de elaboración de este libro?

-Es un trabajo largo porque, claro, el montaje del invernadero duró bastante. Lo primero era concienciar a la gente de conseguir los materiales, en este caso las botellas de plástico. Pensábamos que íbamos a necesitar entre 3.000 y 4.000 botellas, al final fueron unas 5.000. Al principio costó un poco, pero luego nos vimos desbordados. Ha sido un trabajo de varios meses en los que hemos ido realizando todas esas actividades, con diseños, con fotografías, mostrando paso a paso lo que se hizo. De la huerta hemos ido aprendiendo, más que nada porque partimos de cero.

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