La sequía deja sin pasto los montes y obliga a los ganaderos a pedir ayuda

Porto do Son, que aún arrastra los efectos de los incendios, es la zona más afectada

J.M.S. SANDE
RIBEIRA / MUROS / LA VOZ

Sin lluvia y con heladas, en los montes brilla por su ausencia el pasto que tendría que alimentar a las varias miles de cabezas de ganado que se reparten de Rianxo a Carnota pasando por dos municipios de interior y de marcado carácter agrícola, como son Lousame y Mazaricos. La ecuación es sencilla de resolver, ya que mientras no llueva, y el mercurio siga cayendo en picado cada madrugada provocando heladas, los ganaderos seguirán viéndose en la obligación de buscar alternativas para alimentar a su medio de vida con productos comprados.

La situación no es puntual. Hace tiempo que empezó a avanzar de forma imparable por las zonas rurales hasta convertirse en algo generalizado. Es más, una parte de estos profesionales ya están señalando a la Xunta para que, con fondos públicos, pueda ayudarlos, aunque sea de forma temporal, mientras las precipitaciones no reaparezcan. Las fuentes consultadas en los diferentes colectivos profesionales vinculados a los montes, ya sean comuneros o los propios ganaderos, explican que el problema se arrastra desde el 2015, que fue un año extremadamente cálido que no permitió a la flora realizar la parada vegetativa propia de la estación invernal.

En el mapa comarcal, y poniendo la lupa sobre los términos que menos pasto tienen, destaca por encima del resto Porto do Son, que a causa de los incendios del pasado verano, y aunque hubiese llovido en abundancia desde entonces, seguiría teniendo carencia de alimento para los animales. La situación ha llegado a tal punto que el propio alcalde, Luis Oujo, ha tenido que intervenir, ante la oleada de peticiones de ayuda, para buscar algún tipo de subvención en la Empresa Pública de Servizos Agrarios Galegos (Seaga). El distrito forestal, y según apuntó el mismo regidor, también está buscando la fórmula para obtener fondos que permitan aliviar la situación que atraviesan los profesionales de otros términos municipales.

El problema, según las fuentes consultadas, es que la petición de ayudas puede generar diferencias entre los afectados de Porto do Son y del resto de ayuntamientos. El motivo es que el concello sonense, a raíz de los incendios estivales, puede considerarse zonas catastrófica, lo que facilitaría la concesión de ayudas para financiar el alimento de las reses. Caso contrario se da en los que, por suerte, no sufrieron incendios forestales, por lo que sus ganaderos no lo tienen fácil para conseguir fondos al no existir partidas específicas para sufragar la falta de pasto causada por la sequía.

Una recomendación, que llega desde la propia Xunta, es que los ganaderos tengan sus reses al abrigo de, por ejemplo, los árboles, ya que eso, por sí solo, hará que los animales tengan que invertir menos esfuerzos en mantenerse calientes, lo que generará menos apetito a las reses. Este método, afirman las mismas fuentes, se lleva a la práctica en otras comunidades autónomas desde hace años.

 

En cuanto a casos concretos, Daniel Fernández es el encargado de alimentar a las 122 reses (algunas en la imagen de la izquierda) que poseen los comuneros de Xuño y que, a falta de pastos, se ven obligados a completar la alimentación con proyectos que es necesario comprar y que conlleva un importante desembolso económico.

Este ganadero explica:

«Todos os anos pasamos apuros, pero este é o peor de todos con diferenza. Para que te fagas unha idea do que isto implica só tes que botar contas. Para empezar, cada día preciso tres sacos de penso, o que implica un custe diario de 43 euros e semanal de 290 euros. Ademais, o gando está falto de proteínas e temos que darlle herba seca, que vén en formato de rolos e usamos dez á semana. Ten en conta que cada un custa 20 euros, así que bota contas do que temos que gastar pola carencia de pasto coa que levamos demasiado tempo convivindo, e que comezou en agosto coa chegada dos lumes».

El ganado, además de la producción que general es la mejor desbrozadora para impedir los incendios.

«O gando está falto de proteínas e temos que darlle herba seca, en rolos e gastamos 10 á semana»

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