«Me niego a hacerte una operación que sé que te llevará a la autodestrucción»

El doctor Valero es el jefe de cirugía estética y reparadora del Chuac. Defiende la cirugía como alimento de la autoestima, pero no acepta cualquier demanda


A Coruña / La voz

La Navidad es el tiempo del calendario en que más se repite la palabra felicidad. ¿Alguien tiene la capacidad de repartir felicidad todo el año? No encontrará la respuesta en esta página pero sí sospechas. Por ejemplo, sospechamos que las manos del doctor Valero Gasalla reparten felicidad. O, como mínimo, autoestima. Es el jefe de cirugía estética y reparadora del Chuac. Sus colegas lo consideran uno de los más brillantes a nivel mundial.

-¿Llega a reconocer por la calle a una persona operada por usted?

-Por desgracia los que tienen problemas sí, pero no por la propia cirugía. Si te refieres a la estética sí que a veces reconozco pacientes operados por mí. Pero a veces no. ¿Te puedo contar una anécdota?

-Por favor.

-Una vez estaba con mi mujer y mis hijos comiendo en una playa y aparece una chica con un pecho impresionante y, bueno, miré de reojo... y cuando miraba para ella pasé una enorme vergüenza porque de repente me dice: «Adiós, doctor Valero». Resulta que era una paciente mía. Y entonces pensé: «Cómo es posible que me llame la atención aquí y en el trabajo no encuentro más que un atractivo profesional».

-¿Se puede medir la crisis económica por la cirugía estética?

-Sí, y se ha notado. No sé si estamos saliendo de la crisis, pero estamos gastando más. Creo que la gente se ha cansado de guardar el dinero y esperar a que mejoren las cosas. Yo he sido el primero, cuando llegó la crisis no gastaba nada, guardaba más el dinero, pensando más en mis hijos, pensaba en el futuro...

-A ver doctor, usted mileurista no es...

-Pero soy muy conservador en ese aspecto. Tuve a mi madre con un párkinson muy avanzado, vi lo que consume, tenía que pagarse un porcentaje muy alto de los medicamentos. Parte de lo que yo ganaba también se lo llevaba. Ahora me siento más liberado de gasto. Y en la clínica (en la calle Fontán de A Coruña) también notamos que la gente empieza a gastar un poco más. Durante la crisis se hundieron algunas clínicas pequeñitas, e incluso otros heredamos sus pacientes porque cerraron. Parece una canallada. pero es así.

-¿La cirugía estética se ha consolidado ya en la clase media o sigue siendo cosa de ricos?

-¿Recuerdas la Corporación Dermoestética? Era odiada por los cirujanos plásticos. Yo no lo odiaba, porque puso al nivel popular la cirugía estética, y sus precios eran más caros incluso. Pero hizo que una mileurista se pudiera hacer una operación. Ahora hay gente que ahorra para hacerse un aumento de pecho.

-¿Qué es lo más extraño que le han pedido?

-Cosas de cirugía genital que no me gusta hacer, mucha es de gimnasio, no funcional, que si se alargan... hay personas que piden cosas extrañas pero son personas con desajustes psiquiátricos y que no debes de hacer, como convertir una oreja pequeña en una grande.

-La estética es subjetiva, pero luego están los cánones. ¿Hasta dónde se defienden esos cánones cuando un paciente lucha por algo digamos «no convencional»?

-Me niego a hacerte una operación que sé que te llevará a la autodestrucción social. Lo psíquico es peor que lo físico. Imagina dos mujeres que me pidan un gran aumento de pecho. Una es madre de familia y quiere sentirse bien. La otra es actriz porno. No tendría inconveniente en operar a la actriz porno, aunque le explicaría que eso se le destrozarían las mamas a largo plazo. Pero a la madre de familia y de estilo de vida más convencional intentaría no operarla.

-¿Qué porcentaje se opera para reforzar su autoestima?

-No lo sé, pero todo depende de las fases de la vida. Tú puedes tener las orejas grandes a los 8 años y sufrir por la crueldad de los otros niños, y las mismas orejas a los 50 y que todo te dé igual. La autoestima es muy importante. Pero lo cierto es que la cirugía estética mejora la autoestima.

-¿Y no debería la autoestima reforzarse por vías más racionales?

-Depende de las personas. Yo no estoy preocupado por mi estética. Si tienes una gran autoestima la cirugía estética se hace menos necesaria, sin embargo, somos dadores de felicidad en muchos casos.

«Muchas chicas me pedían los labios de Angelina Jolie»

Durante su etapa al frente de la unidad de quemados, el doctor Valero recibió un encargo al otro lado del Atlántico.

-Hace años le pidieron ayuda desde un hospital de Estados Unidos por un caso desesperado. ¿Cómo fue?

-Entonces yo era jefe de la unidad de quemados de A Coruña. Primero recibo una carta, luego unas fotografías. Solicitaban mi opinión de una chica, hija de un multimillonario, que había perdido los párpados en un accidente y podía quedarse ciega. Las posibilidades económicas de la familia eran infinitas y estaban dispuestos a trasladarla a otra ciudad o a llevarme a mí allí. Yo solo aconsejé que estaban en manos de cirujanos de primera, como demostraba el hecho de que estaban pidiendo otras opiniones.

-¿Le llegan pacientes con la foto de famosas?

-Sí, es frecuente... e imposible. Hubo un tiempo en que había muchísimas chicas que querían los labios de Angelina Jolie. Pero a lo mejor esos labios no eran los ideales. Se puede feminizar o masculinizar una cara, pero la exactitud es imposible.

-¿Pero por qué vienen? ¿Porque le gustan los labios de Angelina Jolie y solo los labios o porque se quieren parecer a Angelina Jolie?

-Esa es la clave. Nuestras consultas son muy largas, por eso creo que no deben ser gratuitas. Tengo que contar los riesgos, el cómo la vamos a hacer,... me puede llevar dos horas y media. Una toma de decisión de algo que es casi definitivo no se puede tomar en diez minutos. Si detecto que alguien se quiere parecer a otro, depende de su profesión y sus necesidades. Pero puede venir una niña que se quiere parecer a Angelina Jolie porque su novio es un tonto. Entonces no la opero y le digo eso, que su novio es un tonto.

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