Un terremoto cultural entre pinceles y el Antiguo Egipto

Conferenciante experto en faraones, su pintura fue muy valorada en galerías de arte de París y Nueva York


Sada / LA Voz

El mundo de la cultura acaba de perder a uno de los pintores gallegos más activos y carismáticos del momento. Porque Eduardo Fernández Rivas era un terremoto cultural entre su pintura, admirada en importantes galerías internacionales, y sus conocimientos enciclopédicos del Antiguo Egipto, que desgranó en varios libros de trabajada documentación y numerosas y divertidas conferencias. Absorbía cada segundo en estas actividades, y hablaba sin puntos ni comas de su pintura y su pasión histórica. Fueron muchas sus incursiones en el país africano para estudiar in situ la historia de los faraones.

Sada pierde a uno de sus vecinos más carismáticos, un hombre orgulloso de su pueblo que deja huérfano su taller de O Fiunchedo, para pasar a descansar a muy pocos metros. Su familia y sus muchos amigos le despedirán hoy en el crematorio de Feáns a las once de la mañana, para trasladar por la tarde (16.30) las cenizas al panteón familiar del cementerio sadense.

Un crítico parisino, Lefebre, se refirió a él como «el relevo de Picasso», entre otras razones por su valentía para reinventar las Meninas de Velázquez, una serie de treinta piezas que se resistía a vender porque las consideraba «30 hermanas que no se quieren separar», y que se expusieron en A Coruña hace poco más de dos años.

Sus cuadros se reparten por mil sitios. Llegó a ser reclamado por el Louvre para participar en un ejercicio comercial en los subterráneos del grandioso museo francés. Eduardo Fernández Rivas se va a los 68 años sin ver cumplido uno de sus sueños: ver toda su obra reunida en un museo en Sada.

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