Cultura emprendedora y trabajo


Para el análisis de cualquier situación es preciso disponer de datos ciertos, verificables, más que intuiciones y así evitar las ocurrencias a la hora de arbitrar soluciones. La publicación de los datos de paro en la zona es una oportunidad para la reflexión sobre los sistemas productivos que tenemos y analizar la adecuación de la oferta de formación a las oportunidades de empleo en el entorno; pues, puede darse el caso de que no haya una conexión adecuada entre la oferta de formación y las expectativas de empleo y estemos invirtiendo recursos de manera equivocada: formando jóvenes que difícilmente encontrarán su inserción profesional en el propio territorio.

Si hace años se hablaba de las políticas activas de búsqueda de empleo (cartas de presentación, elaboración del currículo laboral) en los últimos tiempos se viene enfatizando en la cultura emprendedora, tanto que hasta se ha banalizado el término, a cualquier cosa se le llama emprendimiento y se aplica este término a cualquier idea ingeniosa, pero para que sea viable debe ir asociada a una cultura del esfuerzo y el trabajo.

En la coyuntura económica actual, el fomento del emprendimiento se manifiesta más necesario que nunca, pues ante la ausencia de un tejido empresarial consistente, no queda otra alternativa que el autoempleo a partir de los recursos locales. Es importante que los centros de formación realicen una labor de prospección de las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes, donde con frecuencia nos encontramos con recursos y potencialidades susceptibles de ser puestos en valor y generar empleo.

La formación actual debe tener un importante desarrollo alrededor de la idea de empresa. Pues si tradicionalmente la formación ha servido para emigrar, para buscarse la vida más allá del horizonte local, hoy dadas las actuales circunstancias, el entorno inmediato puede ser un campo para el emprendimiento, entendiendo por emprender no solo la puesta en marcha de una empresa, sino una mejora de lo existente, integrando la producción con la transformación y la distribución en una perspectiva de puesta en valor de lo específico y diferenciador.

Desde los centros de formación y desde los servicios de orientación laboral procede alentar actitudes que contribuyan a poner en valor lo local, con la convicción de que el éxito de cualquier iniciativa es fruto de la firmeza en el trabajo y de la perseverancia. Y una vez convencidos de ello, seguir el consejo que da Joaquín Lorente en «Piensa, es gratis»: concebir una idea, disponer de bastante olfato y echarle mucho coraje, esto es, emprendimiento sustentado en una cultura del trabajo y del esfuerzo.

Por La opinión del experto Director del EFA Fonteboa

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