Baio mantiene su idilio con los automóviles

Los empresarios del sector profundizan en la especialización dentro del mercado de vehículo de ocasión


Carballo / La voz

Baio fue la capital do automóvil en tiempos de la economía boyante. La crisis ahogó gran parte del esplendor, pero siguen en la brecha. «Se antes vendías 150 unidades ao ano, agora son a metade», confiesa José Rial, Graíño. Sin embargo, cada empresario busca su asiento en el mundo del coche usado. Unos destacan por la venta de vehículos de gama media y alta a través de Internet, otros se centran en el mercado comarcal y los clientes fijos con utilitarios de uso común.

Julio Lema comercializó en julio unos 20 autos de gama alta y otros 22 en agosto. Busca mercados fuera de Galicia, incluso en Canarias. La Red es su instrumento. Muchas de las unidades que entrega proceden de Alemania, donde hay mucha oferta, pero a precios altos. «Na Costa da Morte non se demanda este vehículo. A xente está en Suíza», afirma. La caída poblacional y el envejecimiento de la población es una rémora para la comarca. Los empresarios del automóvil lo sufren, como los demás. Lema entiende que si no queda gente, no queda para nadie.

Ayer, con ocasión de Feirauto, atendía a los clientes en su despacho. Cree que es mejor convertir la feria en jornadas de puertas abiertas porque es más cómodo para todos. En Feirauto, el 50 % de las jornadas o llovía o hacía un sol insoportable.

Celestino Martínez, de Bayocar, es un apasionado de los coches clásicos y tiene una buena colección. José Rial, que apuesta por el cliente fidelizado, también se ha dejado llevar por la fiebre del vehículo con pedigrí. En su taller, junto con las unidades puestas a la venta para la feria, lucía un Armstrong Siddeley de los años 50 de fabricación inglesa que utilizó un embajador. Una de las curiosidades de la máquina es que tiene el volante a la izquierda (iba destinado al mercado latino). Procede de Uruguay, tiene caja de cambios automática, calefacción y dos carburadores para los seis pistones. Un avance para su tiempo. Su interior conserva la madera original y los cromados están impecables medio siglo después. Su coste puede elevarse a unos 30.000 euros.

Rial ya estaba orgulloso de las ventas realizadas y de los contactos establecidos. Dice que sus clientes son gente que busca un coche al 50 % de su uso y en buen estado. El goteo de visitantes a los establecimientos fue constante, aunque no tanto como le gustaría a José Gabín, presidente de la asociación que aglutina a los empresarios del automóvil de Baio y que destaca el esfuerzo de este grupo de industriales por mantener la unión, los puestos de trabajo y continuar con la bandera de una marca local.

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