De nada sirve desvestir un santo para vestir a otro


Cada año en las épocas de vacaciones, pero sobre todo en verano, nos preguntamos: ¿Estamos totalmente seguros? ¿Tenemos la misma seguridad que el resto del año? La respuesta sin pensarla debería ser sí, pero como buenos gallegos la respuesta si no me equivoco es: ¡Bueno!

Todos tenemos experiencias buenas y positivas, aunque también los habrá con experiencias negativas, manifestando que durante esas fechas, al surgir algún imprevisto, incidente o accidente, el afectado tuvo que esperar más de la cuenta para obtener una respuesta o por la presencia de las fuerzas de seguridad para solucionar un problema, sobre todo, en aquellos delitos tipificados como amenazas, robos o hurtos.

Vaya por delante que la seguridad al cien por cien no existe, y más en los tiempos que corren, aunque ese debería ser el objetivo. Pero no siempre se cumple.

Como el resto de trabajadores, los funcionarios también tienen derecho a disfrutar de sus vacaciones durante el verano. Sin embargo al tratarse de épocas especiales, con un mayor número de desplazamientos, de vehículos en las carreteras, de gente en las playas, de turismos estacionados en las zonas de ocio y descanso (algunos tan mal que impiden circular o salir a los demás), de más amigos de lo ajeno esperando un descuido de la víctima, de fiestas populares, de conductores que ingieren más alcohol y drogas, de más viviendas vacías, los integrantes de los cuerpos de seguridad debemos ser más flexibles a la hora de elegir los días de ocio y descanso durante estos períodos vacacionales. Simplemente por garantizar, de alguna forma, apoyo a aquellas personas que lo solicitan y de paso, generar ese efecto disuasorio entre los potenciales delincuentes.

La sociedad, las Administraciones Públicas y los propios funcionarios deberíamos colaborar en aras de lograr una mayor prevención y, de paso, tratar de reducir las actuaciones delictivas durante estos meses de verano. Además, las Administraciones deberían corregir, reforzar y aumentar las plantillas de los diferentes cuerpos de seguridad en una época del año en la que se multiplican las incidencias. De poco sirve la movilidad de los agentes. En la práctica supone vestir a un santo para desvestir a otro.

Experiencia

A modo de ejemplo, en la unidad en la que desempeño mis funciones, hace unos años cambiamos el cuadrante -solicitado por la Policía Local y aceptado por el señor alcalde-.

Esta modificación del convenio laboral conlleva que cuando estamos de servicio, trabajamos más horas, pero lo más importante es que después libramos más días, así podemos disfrutar del sol y de la familia sin desatender las necesidades de los ciudadanos vecinos y visitantes de la comarca, y sobre todo, sin tener que coger las vacaciones durante los meses estivales y festividades, en los que los movimientos de coches y personas se disparan.

Por J. Manuel Blanco Policía Local de Muxía

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