«Trabajar» más allá de la jubilación


stamos acostumbrados a organizarnos alrededor de nuestro trabajo, ya que le dedicamos gran parte de nuestro tiempo (y de nuestra vida). La jubilación representa un cambio brusco tanto a nivel personal como social, que puede hacer que nos sintamos perdidos, confusos, irritables, tristes o que no valemos para nada. Por todo esto es fundamental la creación de programas de preparación a la jubilación que nos ayuden a reconstruirnos en esta nueva etapa de una forma más positiva.

Frenar estos sentimientos negativos y una muy buena opción para continuar con un envejecimiento saludable y activo, es la que eligen muchas personas que siguen «trabajando», pero ya en forma de voluntariado y ayudando a su comunidad. De hecho, seguro que conoces a más de una persona que lo haga: acompañan a niños a las escuelas, ayudan en tareas de mantenimiento, apoyan a personas con pocos recursos económicos o familiares en bancos de alimentos o roperos, en residencias, en asociaciones sin ánimo de lucro?

¿Por qué lo hacen? ¿Qué les lleva a dedicar su tiempo a los demás? A nivel general podemos decir que aporta grandes beneficios psicológicos y ayuda a mantener un estado de bienestar personal. Así es muy común que quien participa en una causa, lo haga en más, y encima, que repita. Y tiene sentido, ya que los sentimientos positivos que se generan son sanamente adictivos: renuevan sus ganas de vivir, de seguir adelante, les ayudan en sus propios proyectos de realización personal, conocen nuevos intereses e inquietudes, siguen activos mental y físicamente, hacen nuevas amistades, se sienten útiles y acompañados?

EPor si fuera poco, en este tipo de «trabajos» no solamente se benefician las personas mayores que lo realizan, también quienes lo comparten a su lado o reciben su ayuda. En el caso de los niños y jóvenes, despiertan su curiosidad, crean vínculos y conocimientos con otras generaciones, eliminan estereotipos, mejorando su aprendizaje y disfrutando a su lado. Además de lo anterior, en las siguientes generaciones y para sus propios compañeros, suponen un referente: alguien que da sentido a una sociedad cada vez más deshumanizada, ofreciendo ayuda, cariño, y de nuevo, conocimientos; convirtiéndose en una pieza fundamental de sus vidas.

¿Todavía nos quedan dudas de por qué lo hacen?

Por Elsa Gundín Psicóloga y directora de La Realidad Inventada

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