La Xunta retiene centenares de carnés de fitosanitarios de los cursos de León

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Muchos profesionales tiene el carné desde hace 10 años.
Muchos profesionales tiene el carné desde hace 10 años. J. M. casal

Medio Rural está a la espera de lo que determine la investigación del Seprona

18 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Centenares de pequeños agricultores de la Costa da Morte podrían tener problemas para conseguir el carné de manipulador de productos fitosanitarios. Se trata de los que realizaron la formación on-line ofrecida por una empresa de León que impartía algunas horas de formación y realizaba los exámenes en Villafranca del Bierzo, en la provincia de León. Fuentes de la Xunta confirmaron que la Consellería de Medio Rural tiene retenida la documentación a la espera de que las investigaciones abiertas por el Seprona determinen si la formación se realizó ateniéndose a la normativa o si fue fraudulenta de algún modo. De hecho, personas que realizaron los ciclos hace ya dos o tres meses todavía no tienen el carné y compran los productos fitosanitarios con una certificación de que pasaron el examen.

En la Costa da Morte, cooperativas y distribuidoras colaboraron para que sus socios o clientes pudieran acceder a la formación de manera masiva, desde finales del año pasado cuando en Galicia se menudeaban los cursos. Entonces la Xunta permitía dar las clases, pero los exámenes debían realizarse en centros oficiales. No fue hasta mediados de enero cuando publicó una instrucción para que las entidades colaboradoras pudieran también examinar, con el fin de atender la altísima demanda existente. Ello facilitó el trabajo de las academias y de otras entidades y la oferta de cursos se disparó.

El caso de los cursos de León saltó hace unas semanas cuando agentes del Seprona se personaron en el hotel en el que se efectuaban las pruebas para proceder a una inspección. En teoría, las clases eran a través de una plataforma de Internet, pero lo cierto es que buena parte de los asistentes no tienen ordenador en su casa. La presencia de los guardias provocó las quejas de los inscritos, que recordaron que habían pagado 130 euros por el carné.