Un carballés en el cielo europeo

Es responsable de un equipo de atención a las compañías que compran aviones


Airbus no es una compañía cualquiera: es la líder mundial en fabricación de aeronaves civiles, que da empleo a más de 63.000 personas repartidas en muchos países, pero, sobre todo, en Francia (donde está su sede, en Toulouse), Alemania, España, China y el Reino Unido. Entre sus productos está el avión de pasajeros más grande del mundo, el A-380. A veces surca los cielos de la Costa da Morte, en los vuelos intercontinentales de (por ejemplo) Dallas a Dubai, pero eso solo lo saben los aficionados a la aeronáutica que llevan en sus móviles la aplicación que permite conocer en todo momento qué aviones pasan por la vertival, a dónde van, a qué altura y velocidad. Para la inmensa mayoría no dejan de ser puntitos veloces en el cielo con estelas blancas.

En esa gran empresa internacional trabaja, desde 1999 y en su sede francesa, el carballés José Manuel Cousillas Bermúdez, de 43 años. Él resume su puesto en la «parte de servizo ao cliente», y es cierto, pero también lo es que va más allá. Es el responsable de un equipo que se encarga de la mejora del producto final. El producto es el avión, ahora mismo el A-350, la joya de la corona de la compañía -la más moderna y llamada a conquistar el espacio aéreo del medio y largo radio- con permiso del A-380, y los clientes son la grandes compañías internacionales. Los nombres, los que vienen a la cabeza de todo el mundo, casi marcas de cada país. Cuando adquieren las aeronaves, quieren que todo esté perfecto, y si hay algún problema, en la parte que sea, ahí está Cousillas.

El A-350 ya está volando. Más lejos, con menos consumo, con mejores prestaciones. El primero fue para Catar, siguió otro en Vietnam, otro para Finlandia... Hay ya unos 15 por los cielos del mundo, y a finales de año, si todo va según lo previsto, serán unos 77. En cada uno de ellos hay algo de un conjunto de miles de personas, incluido este carballés. «O avión é moi bonito, e os pilotos que o operan están encantados con el», señala. Su función es necesaria, pero asegura que no es necesario hacer grandes correcciones porque «funciona moi ben».

Entando más en la parte técnica (imposible soslayarla cuando se escribe de una compañía puntera en el mundo), el trabajo del día a día se realiza con el modelo actual, el denominado 900, pero una parte de su equipo ya trabaja con el modelo 1000, de prestaciones superiores, que surcará el aire el año que viene, en 2017. Si algo tiene Airbus es que se trata de una «compañía potentísima, na que se está moi ben». Y que tiene un futuro asegurado. «Está en expansión, hai unha cadea de ensamblaxe xa en Estados Unidos, tamén traballamos en China. É un sitio para quedarse nel moitos anos», asegura. Y eso que los 17 que leva ya no son pocos.

Varios idiomas

Su día a día es manejarse con el ingés y el francés indistintamente, aunque en la empresa se hablan muchos más. Y viajar. Se desplaza por toda Europa (no más allá) con regularidad. Su vida está en Toulouse, está casado y tiene dos hijos. Ahí está su presente y futuro. Pero las raíces carballesas no se olvidan. De hecho, a los hijos les encanta venir. «Gústaslles todo, pero sobre todo Razo, a praia, o pulpo...», explica. Viaja dos veces al año, en períodos vacacionales. Es curioso que, pese a la relativa proximidad, no es fácil hacer desplazamients rápidos, por la falta de vuelos directos e incluso de combinaciones aéreas cómodas.

Vive cerca de L´Isle Jourdain, el pueblo que está hermanado con Carballo. Alguna vez ha estado por allí. Recuerda cierta ocasión especial, cuando actuaron los integrantes del grupo Aires de Bergantiños, en el que tiene familiares. Fue una sensación curiosa y feliz, recuerda. Y una manera de echar la mente hacia Carballo, donde se crio (sus padres tenían hasta hace pocos meses el Nabo de Lugo, que cerró) y estudió en el Alfredo Brañas, aunque acabó la secundaria en Santiago y después ya hizo la ingeniería en Madrid. Antes de aterrizar en Francia había estado en Brasil y en el aeropuerto de Palma. En Airbus ha ido ascendiendo y ocupando diversos puestos. Dirigió, por ejemplo, el departamento encargado de diseñar los interiores de los A-380 a la medida de las necesidades de los clientes, adaptando todos los sistemas a las demandas del comprador.

Su trabajo, en detalle

Atiende a las compañías. Los «clientes», como las denomina. La mente tiende a pensar en pasajeros, pero la realidad es que son empresas internacionales muy poderosas. Su trabajo se centra sobre todo en el A-350, la última creación, tanto en el modelo que ya surca los cielos como en el que llegará el año que viene.

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