El «Cason», el «Mar Egeo», el «Prestige» y Sísifo


A Sísifo, los dioses lo castigaron a empujar una pesada piedra hasta lo alto de una colina y cuando estaba a punto de alcanzar la cima, la roca siempre rodaba de nuevo ladera abajo. Y así sucesivamente. A la Costa da Morte le sucede algo parecido con sus males. Cuando parecen canalizados y resueltos, vuelta a empezar. Una muestra: ayer se cumplieron 28 años del incendio del Cason y el consiguiente éxodo de 20.000 vecinos que huyeron a causa de la desastrosa gestión de la crisis por parte de las autoridades del momento, algo que no sorprende porque luego vinieron el Mar Egeo y el Prestige y, lamentablemente, los despropósitos se repitieron. El caso es que, tras un suceso así, los que mandan suelen darse fuertes golpes en el pecho y prometen lo que pueden y lo que saben que no pueden. Aquel siniestro del buque panameño trajo el centro de control del tráfico marítimo y, más tarde y tras muchos esfuerzos y peleas, el dispositivo de separación del tráfico frente a este tramo de la costa coruñesa. Quedó una deuda de entonces, el helicóptero. Se llegó a conseguir, la piedra en la cima de la colina, pero de nuevo bajó y la nave voló. Ahora parece que han convertido el hangar en un taller. No se sabe por cuánto tiempo. A ver qué depara el azar ante tanta incertidumbre.

Así que no hay manera de que la roca llegue a lo alto. Otro golpe esta semana: las estadísticas del paro. El pasado mes ingresaron en la lista de desempleadas 349 personas de este territorio. Y no fue el único disgusto, porque otra supuesta conquista como consecuencia de una desgracia de impacto, el Prestige, está aparcada, el Parador, que se queda con los huesos al aire esperando a que lo terminen. Este proyecto sigue devorando hojas del calendario incesantemente. Los papeles, a pesar de su apariencia frágil, suelen comportarse con dureza y dar muchos quebraderos de cabeza a los gestores públicos que no los dan sacado para delante cuando se trata de ejecutar proyectos. Menos mal que Ethel Vázquez le ha puesto combustible suficiente a las máquinas de la autovía, que avanza a grandes velocidades hacia Baio. Luego ya se verá si continúa. Ya están con los asfaltados en varios tramos, lo que no deja de ser un consuelo en unos tiempos en los que se ve a los que mandan con poca actividad. Abundan más los discursos y los debates que las obras y las ideas de profundidad. Tanto iniciativas de calado como las más superficiales chocan con muros infranqueables de forma incomprensible. Un ejemplo: Moraime, la joya principal de los monumentos de la Costa da Morte, y Santa María das Areas, otro punto del eje sobre el que giran la historia y la cultura religiosa de este rincón Atlántico. Los frescos de estos dos enclaves, sobre todo los de Muxía, son de una importancia capital y están poco menos que abandonados. Degradándose día a día frente a la indiferencia de las autoridades y entidades que deberían preocuparse por ellos. La dejadez es un reflejo de la falta de aprecio por las cosas de auténtico valor.

Otro episodio que muestra que los problemas se transforman pero no se solucionan es la piscina de Cee. Un cuento que no parece tener fin. Guerras laborales, sabotajes sin aclarar o confirmar, tiras y aflojas múltiples, discusiones de todo tipo y, lo que faltaba, impagos al personal. Lo que debería ser un gran servicio para la vida sana y la práctica del deporte se está convirtiendo en un quebradero de cabeza para autoridades locales y usuarios. Ilusiones ahogadas por no escoger bien el estilo, de gestión.

El relajo de sus señorías

Acaba el año y los concellos se prestan a encender el alumbrado navideño. Esa luz de contagiosa felicidad colectiva. No obstante, no todos los regidores se merecen el aguinaldo por su labor administrativa. De momento, solo dos ayuntamientos han aprobado el presupuesto del próximo año, como manda la ley, pero como si mandara cantar villancicos a la puerta de la iglesia. La gran mayoría de los regidores y sus equipos no hicieron los deberes. Sus ocupaciones sin límites les impiden hacer lo que hacen todas las empresas y entidades del mundo actual: fijar las cuentas del nuevo ejercicio, para saber dónde van a gastar el dinero y cómo van a conseguirlo. Eso da que pensar: o no lo tienen claro o les da igual, lo cual no se sabe qué es peor. Tal vez seamos incorregibles, como el clima, que llena de hierbas los tejados de las iglesias. En algunas podían pastar esas vacas que tan poco valor llevan. Mientras sus señorías se toman con relajo el asunto de las cuentas anuales, sí hay gente que trabaja a destajo por el bien de los demás. Lo contaba estos días el promotor del gran belén de Corcubión. Esa gente que suda el cuerpo y el alma atareada en hacerle la existencia más feliz a los demás, aunque no siempre se lo reconocen. Si no fuera por ellos, la vida en muchos pueblos de la Costa da Morte sería infinitamente más pobre, y aburrida.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

El «Cason», el «Mar Egeo», el «Prestige» y Sísifo