Expresidentes de Adro reclaman más implicación para salvar la entidad

Coinciden en que su desaparición sería una gran pérdida para Baio


Treinta cinco años son ya los que lleva trabajando la asociación cultural Adro. Por eso, el anuncio por parte de la directiva actual de su posible desaparición por falta de voluntarios dispuestos a hacerse cargo no ha dejado indiferente a nadie en Baio, Y menos aún a aquellas personas que participaron en su creación o que a lo largo de su dilatada trayectoria ostentaron las responsabilidades que ahora nadie quiere asumir.

Ricardo Vigueret era uno de aquellos jóvenes que en el año 1980 en torno a la mesa de una taberna de Baio se animaron a canalizar sus inquietudes culturales y sociales creando una entidad cuyos escasos precedentes en la comarca eran Lumieira en Carballo o Río Anllóns en Ponteceso. «Daquela non había axudas nin subvencións de ningún tipo», explica el primer presidente oficial de la entidad sin perder la esperanza de que el trabajo realizado desde entonces no caiga ahora en saco roto por falta de relevo. «Sería unha gran mágoa que se perdese porque é unha asociación que chegou a ser un referente na comarca e mesmo na provincia. As súas pandereteiras foron coñecidas en toda Galicia e incluso tocaron con Amancio Prada».

De similar opinión es Sabrina López, que creció con Adro y llegó a ser su presidenta desde el 2009 al 2012. «Eu tiven unha infancia feliz grazas a Adro porque daquela non había coches en todas as casas para moverse nin tantos canales de televisión nin videoxogos. Todos os veciños de Baio lle debemos algo á asociación», explica. Para Miguel Santos, que ocupó también la presidencia de la entidad la situación actual es complicada -«vexo moita incertidume e todo o mundo o comenta-, mientras que el sacerdote Fidel Fernández Bello, otro de sus primeros mandatarios, destaca también que Baio no puede dejar que desaparezca una asociación tan veterana y relevante.

Alternativas

La coincidencia es total en cuanto a la importancia de la entidad y el difícil reto al que se enfrenta, aunque a la hora de plantear soluciones hay opiniones diversas.

Vigueret no ve con malos ojos la propuesta del actual presidente saliente, José Reborido, de dejar la organización de actividades puntuales -como el entroido- para centrarse en los cursos de baile y música y así aliviar la carga de trabajo de la directiva. En este sentido, Fidel Fernández, apunta también que la asunción por parte de Adro de la organización del entroido o las fiestas propició que abandonase en parte su idea inicial de convertirse en una asociación de alcance comarcal y propone recuperar esa idea para atraer a más socios y, consecuentemente, a más posibles directivos. El sacerdote reconoce que la existencia hoy en día de asociaciones en muchas parroquias puede dificultar esa línea de trabajo, aunque apunta que Adro podría servir como aglutinador.

Sin embargo, Sabrina López destaca que las fiestas también han jugado un papel importante en la historia de Baio y en la vertebración de la localidad y aboga por la implicación y el reparto de tareas y responsabilidades como claves para asegurar su continuidad. «Máis que buscar un presidente, o importante agora sería facer unha reunión na que participe moita xente e na que algúns vaian dando un paso adiante para facerse cargo dos cursos, despois xa se buscaría xente para o resto dos tarefas e co grupo xa formado sería máis doado elexir un presidente. Pero para iso fai falta unha directiva de sete, nove ou dez persoas, non catro como agora», apunta Santos.

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