La FP, una buena opción


Parece ser que en este curso 2015 -16 el número de alumnos matriculados en formación profesional continúa el progresivo incremento iniciado ya hace unos años. Según los datos de la Consellería de Educación las previsiones de este curso son de un aumento del 3,5% respecto al curso anterior. La consolidación de esta tendencia es una buena noticia, pues es habitual que al compararnos con otros países se nos achaca un exceso de licenciados y un déficit de titulados medios y superiores en Formación Profesional.

Sin embargo, la formación profesional, tradicionalmente, ha sido la cenicienta del sistema educativo y sigue gozando de mayor reconocimiento social el bachillerato y no es infrecuente que hacia esa opción se orienten estudiantes con expedientes mediocres que se atascan en los estudios, abandonan o reorientan su itinerario académico habiendo perdido un tiempo muy valioso en su trayectoria formativa.

Si el mundo educativo es complejo, la formación profesional es más, pues no vale quedarse en unos modelos de formación anquilosados, al margen de la evolución del entorno productivo; tampoco valdría para gran cosa diseñar especialidades que poco tienen que ver con la realidad económica de la zona, por muy de moda que estén esas formaciones. En el mejor de los casos estaríamos invirtiendo en formación de jóvenes que tal vez estuvieran muy bien preparados pero con muy pocas posibilidades de inserción profesional en su territorio. El pasado martes la viñeta de Xaquin Marín lo explicaba gráficamente: 4 personas, cada una con su plan de estudios (ingeniero, farmacia, medicina, arquitectura) a lo que respondía Isolino «todos veñen facendo o mesmo, estudan... para marchar»; como si se tratase de una ironía del destino.

Si la oferta de formación profesional está enraizada en los recursos de la zona se estaría prestando un buen servicio al desarrollo local y a la sostenibilidad del territorio. Pero la oferta de los ciclos formativos no es suficiente, se precisa también innovar en las metodologías (formación dual, formación en alternancia, etc) para aprovechar el enorme potencial formativo de los profesionales y establecer un flujo de relaciones entre la escuela y la empresa en que ganarían unos y otros.

A pesar de las innovaciones que aporta la nueva normativa relativa a la formación profesional, seguimos teniendo un sistema demasiado rígido si lo comparamos con el de países de nuestro entorno. Establecido el marco legal y normativo, una vía de innovación y mejora sería la potenciación de la autonomía de los centros y la evaluación de los resultados.

comienzan las clases

Por Luis García Director de EFA Fonteboa

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