Una mirada pontecesana para la Bienal de Estambul

Chus Martínez asesora a la comisaria de la cita que arranca hoy en Turquía

Chus Martínez, en una imagen de archivo, en la antigua casa rectoral de O Couto.
Chus Martínez, en una imagen de archivo, en la antigua casa rectoral de O Couto.

Los focos del mundo del arte dirigen estos días sus haces de luz hacia la ciudad de Estambul, puente entre Oriente y Occidente y referente de las últimas tendencias creativas gracias a la nueva edición de su Bienal, un encuentro artístico en el que este año también se dejará ver la mano de una pontecesana cosmopolita: Chus Martínez.

La conservadora, comisaria, ex directora de importantes museos a ambos lados del Atlántico y -en la actualidad- responsable del Instituto de Arte de la Academia de Arte y Diseño, de Basilea, en la Universidad de Ciencias Aplicadas y Arte del Noroeste de Suiza, figura en el selecto grupo de colaboradores de los que se ha rodeado la estadounidense Carolyn Christov-Bakargiev para preparar la Bienal de Estambul. «Es difícil -cuenta la propia Martínez desde Turquía- determinar o describir cómo he colaborado. Básicamente, mi figura es la de amiga y consejera de Carolyn: escuchar y discutir sus ideas para esta bienal, así como compartir algunas de sus preocupaciones y asistir en determinadas dificultades logísticas».

En esta Bienal de Estambul, que será inaugurada de forma oficial hoy, participarán un total de 80 artistas procedentes de los cinco continentes con más de 1.500 obras, que serán distribuidas por una treintena de espacios de la ciudad turca -e incluso de todo el Bósforo- para multiplicar su capacidad para llegar al mayor público posible.

Esa es la mejor prueba de la magnitud de una convocatoria que suma ya 14 ediciones y en cuya organización Martínez, al igual que el resto de asesores artísticos, ha contribuido en su desarrollo conceptual: «No resulta fácil trabajar en eventos de esta escala en este y otros muchos contextos. A la vez resulta crucial, no solo defender el terreno que históricamente el arte contemporáneo, los artistas y las obras, han ganado a pulso, sino abogar por la calidad e insistir de nuevo en la capacidad de convocatoria del arte. Una convocatoria que se sustenta sobre valores estéticos y de pensamiento que hacen mas fácil afrontar lo que no comprendemos, social o culturalmente. El arte es un grandísimo moderador en una sociedad en transformación y en peligro constante de olvidar valores básicos de tolerancia y coexistencia entre sistemas de vida distintos».

Esa capacidad de transformación y su papel moderador se manifiesta también en el hecho de que para esta edición que lleva por título Saltwater. A Theory of thourht forms (Agua Salada. Una teoría de las formas de pensamiento) los organizadores hayan buscado espacios tan diversos como barcos, jardines, escuelas, hoteles, antiguos bancos e, incluso, viviendas particulares. Todo un ejemplo de implicación y diversidad en el que Chus Martínez tiene una rica experiencia propia que aportar como embajadora de la aldea de O Couto.

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