La luz solar se va de nuevo de Europa por la Costa da Morte

Durante un mes, el último tramo de tierra que tocará será el de Touriñán


Carballo / La Voz

El extremo del Cabo Touriñán, en Muxía, vuelve a tomar el trono efímero, aunque se repite anualmente y durante dos períodos de un mes cada uno, de ser la última lengua de tierra que toca la luz del sol en toda la Europa continental. Algo que ocurre desde hace milenios, pero que se sabe desde hace muy pocos años, gracias a los cálculos del físico Jorge Mira, a solo unas décimas de la Nave fisterrana.

Un podio honorífico, simbólico y singular, obviamente muy rápido, que se repite en marzo y en agosto. Hoy, sobre las 21.35 horas, lo asume de manera individual. Ayer, lo compartió con Aglapsvik, cerca de Tromso, en Noruega, y con Cabo Blanco, en Mauritania, así que, como se sabe, tanto Europa como África comparten durante unos pocos minutos ese balcón del atardecer justo al mismo tiempo. Algo que parece que escapa a la lógica, viendo los mapas, pero que se explica por la inclinación del eje de rotación de la Tierra. La línea de sombra día/noche se tumba hacia Rusia y van cambiando los puntos de última observación. Una circunstancia que, cada vez, se conoce más, y hasta funciona como atractivo turístico.

Touriñán mantendrá el cetro hasta el 19 de septiembre. Al día siguiente ya le tocará al Cabo da Roca, en Sintra-Portugal, el punto más occidental de la Europa continental.

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