Ana Oca, la personalidad en «MasterChef»

La ceense está impactando en el «talent show» de TVE

Ana Oca Vázquez.
Ana Oca Vázquez.

carballo / la voz

«Hay que tener narices y personalidad para hacer esto, y tú la tienes. Hacer algo diferente al resto, que salga bien, y encima bonito». Con estas palabras se refirió Pepe Rodríguez al trabajo culinario realizado por Ana Oca Vázquez, la ceense que está impactando en MasterChef Junior, de TVE. Tanto por su saber gastronómico, como por su manera de ser.

Las palabras de Pepe se produjeron en la prueba final eliminatoria, en la que algunos iban a quedar fuera del concurso. Ana quedó la segunda, y recibió cinco puntos, justo por detrás de Víctor, ya desde la misma noche en las redes sociales, pero no por su capacidad (que parece que la tiene) sino por un absurdo comentario machista. Ana es todo lo contrario: simpatía, buenas maneras, conexión con los compañeros. En esa prueba que mereció los halagos de Pepe había elaborado, como el resto de competidores, una pizza. Esa era la prueba. Y cada uno hizo lo que pudo, mejor y peor. La ceense optó por cerrarla (realizó una calzone) y aportó salsa de tomate que había preparado ella misma, además de queso, champiñones y beicon. El resultado fue muy bueno, y pudo haber quedado la primera, pero la otra también recibió grandes elogios. Ya apuntaba maneras cuando le puso el nombre: mientras todos bautizaban sus creaciones con palabras sencillas, Ana fue a por algo más amplio: «No seas como el de enfrente, sé diferente». Curioso título para una pizza, pero le hacía los honores. Justificó su apuesta porque haber «visto muchos nivel en las pizzas de los demás», por lo que quiso arriesgar. La apuesta le salió bien, por suerte para ella.

Fue su momento, pero el programa, largo como un día sin pan, tiene muchos. Los invitados estrella de este segundo programa fueron tres cocineros gallegos. Una de ellos, Beatriz Sotelo, que tiene una estrella Michelin por A Estación de Cambre, en la que trabaja con el cercedense Juan Crujeiras. Beatriz está casada con otro gran cocinero y profesor, el baiés Braulio García Cruz. Los chefs mostraron su saber en la elaboración de trampantojos, platos que parecen una cosa, pero son otra, y por tanto sorprende su saber.

Ana, antes de llegar a esa prueba de MasterChef Junior, tuvo otras dos, la de equipo y la individual. En una trabajó con repostería, y en la otra con carne de conejo, entre otros ingredientes. Lo curioso de la carne es que cocinaron en el Jardín Botánico de Madrid, donde les esperaban (fue una sorpresa) los abuelos. En su caso, los paternos.

La ascendencia generacional ya consta en la ficha que cada concursante (aspirante, en la jerga del programa) tiene en la web de MasterChef: «Se aficionó a la cocina unas Navidades cuando vio a su abuela preparar la cena de Nochebuena y se enamoró de los sabores y olores que salían de las cazuelas. Desde entonces, abuela y nieta cocinan a menudo recetas tradicionales con las que Ana se ha ido convirtiendo en una auténtica apasionada de los fogones».

Ayer, como todos los niños, regresó a clase. Sus padres no se esperan nada especial, pura normalidad. Todo el mundo es muy respetuoso, indica el progenitor. Las felicitaciones son constantes, también en las redes sociales.

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