«La operación fue la culminación a un gran trabajo en equipo»

Afirma que la colocación de este dispositivo abre una puerta al futuro


A CORUÑA / LA VOZ

«Cando che din que o teu corazón está terminal, agárraste ao que sexa», decía hace unos días Juan Carlos Agustín Espasandín. Él, natural de Salto (Vimianzo) y de 38 años, es el primer gallego con un corazón artificial. «Estou contento e orgulloso deste equipo médico», apuntaba también. Y ahí es donde entra Francisco Estévez (Ourense, 1979). Tiene apenas 35 años y puede presumir de haber participado en la colocación de ese primer corazón artificial de Galicia (el tercero de España), una operación que no solo ha permitido salvarle la vida a Juan Carlos, sino que abre una nueva puerta a la esperanza para las personas que necesitan un trasplante de corazón. Estévez fue el número 47 de su convocatoria de MIR, a la que acudieron 9.600 médicos, y todo ese potencial lo ha sabido aprovechar con una brillante trayectoria en el servicio de Cirurxía Cardíaca del Chuac.

-¿Cómo se planteó realizar la primera operación en el Chuac?

-Teníamos el candidato y durante meses estuvimos elaborando el protocolo, y nos estuvimos formando todo el equipo médico, enfermería y demás, para preparar bien el caso.

-La aparición de un candidato fue determinante para la operación.

-Sí, hace unos meses que lo teníamos seleccionado. Cumplía una serie de requisitos, ya que no podía ser trasplantado, que siempre es la alternativa ideal. La única opción que había era poner un dispositivo de asistencia ventricular.

-¿Era clave que fuese joven?

-Que sea un paciente joven es una ventaja muy importante de cara a cualquier cirugía cardíaca en general, y más ante una asistencia. Que sea joven es algo positivo para el procedimiento. Evidentemente, siempre decimos lo mismo, lo ideal es trasplantar cuando se puede, pero en el caso de él no podíamos porque tenía un problema en el pulmón. Como no era posible el trasplante, nos quedamos sin alternativas de tratamiento.

-¿Cómo marchó la operación?

-Fue muy preparada. Al ser la primera vez, todo el equipo está muy volcado, implicado y no hubo complicaciones. No hubo ningún incidente ni nada que no hubiéramos esperado, fue todo según los pasos que tenía que ir. Estamos muy contentos porque eso siempre es algo bueno cuando es la primera vez.

-¿Qué significa para usted?

-Es una satisfacción enorme, porque la operación fue la culminación a un gran trabajo en equipo. Una cirugía como esta implica a muchísimas personas, ya que solo en la operación hay un mínimo de 12 trabajando directamente en la colocación del dispositivo, pero luego hay muchas más alrededor del paciente, durante el seguimiento y para que se cumpla todo el protocolo.

-Esta operación ha sido la más complicada en su carrera.

-Probablemente no en cuanto a complejidad quirúrgica, pero sí en cuanto al logro en innovación y a perspectivas de futuro. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso y satisfecho es por el futuro que se abre con esta técnica.

-Porque hay pocos donantes.

-Es una alternativa ideal de cara al futuro para la gente que no podamos trasplantar. Es verdad que cada vez hay menos donantes, y este tipo de intervenciones pueden ser una alternativa muy positiva.

Francisco Estévez cirujano que implantó a un vimiancés el primer corazón artificial de Galicia

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