Donde los ruidos urbanos son los de los niños y los pájaros

La Voz

CARBALLO

03 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Cesáreo Mosquera (Valga, 1954) es el concejal de Ordenación do Territorio de Pontevedra, una ciudad que lleva años siendo modelo de humanización, con numerosos premios y reconocimientos, e inspiradora de otros municipios (entre ellos, Carballo) en alguna de sus medidas. Ayer las explicó, incluido el inicio, pero aclaró que ellos se habían limitado a aplicarlas, porque «todo está escrito, polo menos, dende hai 50 anos». Todas ellas, insistió, buscan «manter unha elevada calidade urbana», y se articulan en el conjunto de normas y directrices que denominan Mobilidade Urbana, Segura e Sustentable (MUSS), en las que el peatón tiene la prioridad.

-¿Qué papel juegan los niños?

-Uno muy destacado. Por ejemplo, en el llamado Camiño Escolar (el Pedibús requiere uno o varios adultos que los vayan acompañando; el primero les da autonomía). En la ciudad, la mayor parte de los niños que acuden al colegio lo hacen a pie. Calculan que el 81 %. De los alrededores, entre el 66 y el 67 %. Nada que ver con lo que ocurría hace quince años.

-¿Cómo se ha notado en el sonido ambiente?

-Parece obvio que, al estar los coches vedados (o limitados) en numerosas calles del centro, de una manera notable. Mosquera citó dos estudios en los que se analizaron precisamente esos niveles, con descensos espectaculares. Y puso como ejemplos gráficos que «os nenos gañaron a rúa, agora as voces que se escoitan son as deles, e os paxaros, e a xente falando». Y donde están tocando, los músicos callejeros. Pero también se persigue: tocar el claxon está prohibido en toda la ciudad, y se sanciona igual que los frenazos bruscos y ruidosos, las aceleraciones violentas o los tubos de escape abiertos. Hay una ordenanza específica y la Policía Local tiene orden de actuar, «pero case non se usa, porque todo o mundo a respecta».