La Xunta invierte 90.000 euros para frenar daños en Moraime

El agua que entra por el muro norte es lo que más deteriora los frescos


cee / la voz

No se van a recuperar aún los frescos, eso tendrá que esperar, pero la Xunta de Galicia se ha propuesto frenar el deterioro de la iglesia de San Xiao de Moraime (Muxía), del siglo XII y de sus exclusivas pinturas murales, que para unos expertos son del XVI y para otros del XVII.

Así, en esta primera fase, la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural va a invertir 92.153 euros, de los que 64.000 son obra efectiva y el resto impuestos y otros gastos, para solucionar el principal problema que tiene el templo, la filtración de agua por diversos frentes.

El caso más grave es el del muro norte, el que da al cementerio, porque allí el nivel del suelo está más elevado que el de la iglesia y la tierra en contacto con la cantería lo que hace es traspasar humedad al interior de la pared en la que se encuentran los frescos.

La solución técnica resulta relativamente sencilla, porque se trata de construir una cámara bufa y romper así ese contacto directo, pero para ello harán falta micropilotes de hormigón que sostengan el futuro talud y así retirar la tierra que ahora transmite el agua.

Una actuación muy parecida aunque de menor envergadura separará también el piso de la iglesia del muro exterior en esta zona, para evitar así las filtraciones capilares que suben del suelo hasta los frescos.

Además, hay otros factores que inciden en el mismo tipo de deterioro, sobre todo por falta de ventilación: el encintado de cemento que tiene la cantería y que será sustituido por mortero de cal; la carpintería, que ahora será de acero inoxidable y vídeos partidos o los accesos a las escaleras de las torres, que tendrán trampillas estancas para que no pase el agua.

Todo ello está destinado a que circule mejor el aire, por lo que se recuperará el antiguo hueco interior de la torre norte y el tejado tendrá una nueva cumbrera ventilada en lugar de la actual. También se repondrán las bajantes de pluviales eliminadas y los vidrios partidos, no así los rosetones que, pese a su deformación se encuentran en un relativo buen estado.

El templo ya había sido objeto de reparaciones anteriores, en los años 70, a partir de 1995 -cuando ya se hizo un tramo de la separación de la tierra del muro, que quedó a medias por falta de presupuesto- y en el 2005, año en que se mejoró la instalación eléctrica y ya se advertía la necesidad de otras muchas mejoras.

Para el alcalde de Muxía, Félix Porto, que confirmó la solicitud de licencia de obra por parte de la Xunta, la respuesta de Patrimonio está siendo satisfactoria, porque se van cumpliendo los compromisos adoptados por el propio conselleiro de Cultura y otros cargos del departamento.

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