carballo / la voz

Cumplir 105 años es algo que está al alcance solo de algunos privilegiados -aunque si uno vive en la Costa da Morte ya tiene alguna papeleta extra, o al menos eso parecen indicar las cifras de centenarios de la comarca-, por eso la de ayer no fue una celebración cualquiera para Balbina Blanco Castro, que vio como la mayor parte de su numerosa familia se daba cita en el restaurante Tívoli de Zas para vivir con ella tan redondo acontecimiento.

Hijas, nietos y bisnietos disfrutaron de una animada celebración en la que Balbina volvió a dar muestras de su extraordinaria salud -solo mermada por algunos achaques de oído- y de una vitalidad reflejada también en su gusto por los detalles. «Sempre lle gustou ir ben peiteada e ben vestida», explicaba una de sus nietas tras relatar que pese a la edad, Balbina sigue siendo la primera en levantarse por las mañanas y una de las últimas en acostarse: «Vístese e dúchase soa, camiña moi ben e le o xornal todos os días».

El de ayer fue para ella un día de mucha alegría y de grandes emociones, puesto que entre los parientes que no se quisieron perder la celebración estuvo una hija llegada desde Asturias con el resto de su familia y un nieto que hizo lo propio desde Granada. Y, por supuesto, tampoco faltó la tarta, además por partida doble. Sus familiares la obsequiaron con una al término de la comida y el alcalde zasense, Manuel Muíño, volvió a cumplir ya con la tradición de felicitarle el cumpleaños con otro pastel a media tarde. Junto a él estuvo también el edil Óscar Lema Romero.

Balbina no tuvo problemas en soplar las tres velas que recreaban los tres dígitos de su edad, y tampoco hubiera tenido problema para soplar las 105 de haber una tarta suficientemente grande para colocarlas porque, tal como explicó una nieta, «ten fuelle para outros 105 anos máis».

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Balbina Blanco Castro, 105 años de vitalidad y alegría