Guía para aprender a definir Carballo

«Lo que sigue es lo que preguntan mis invitados y la explicación que reciben»


Desde los primeros viajes que hice siendo un niño -y no hablo de grandes expediciones, hablo de cruzar las fronteras del ayuntamiento y poco más, ya fuese para ir a Santiago a ver la catedral, a A Coruña a la Casa das Ciencias o a Malpica a pasear por el puerto- empecé a cobrar consciencia de que Carballo no es un lugar al uso. No sabía explicar por qué, pero sabía que algo raro había. Para percibir esas rarezas, los hechos diferenciales, la solución, paradójicamente, no era salir fuera a visitar otros lugares, sino quedarme y que me vinieran a visitar. Me explico: cuando uno es anfitrión, es cuando de verdad se da cuenta de lo que falla, al escuchar las preguntas que le hacen sus invitados y al ver sus caras de extrañeza ante ciertos detalles. Lo que sigue es más o menos lo que preguntan mis invitados antes de venir y la explicación que reciben.

«¿Qué es Carballo?»

No sé si por modestia o porque así es como lo he oído nombrar siempre, pero respondo «es un pueblo». Sin embargo, lo cierto es que la gente cuando llega lo percibe demasiado grande para ser un pueblo: ¡Si hasta tiene multicines, que no los hay en Pontevedra! Y si además miramos su población, vemos que no está muy por debajo de la de capitales como Soria o Teruel, lugares a los que nadie llamaría pueblos. Y entonces me quedo dudando, pensando si será una ciudad muy pequeña. Si será una ciudad sin hospital y sin Policía Nacional, o un pueblo con Telepizza y Zara. ¿Qué criterio es más válido, el del Gobierno o el de Inditex? Y acabo frustrado, confesando que «Carballo, no sé lo que es...».

«¿Carballo es de costa o es de interior?»

«De costa». Respondo valiente esta vez, sin dudar. «¿Y dónde está la playa?», prosiguen. Y ya me vuelvo a hacer débil, respiro y explico que está a nueve kilómetros del centro y empiezo a enredarme para decir, algo tipo: «Carballo está en el interior pero la playa está dentro de los límites del municipio y entonces...». Entonces, una vez más, no tengo respuesta.

«¿Carballo es área metropolitana de A Coruña?»

«No». Niego, rápido y orgulloso. «Carballo es un lugar con identidad propia desde hace siglos, no un agregado de A Coruña...». Y hago una pausa, para pensar mejor qué me conviene decir. Porque la pregunta tiene su truco, y decir que es área metropolitana también da cierto atractivo, para quién se plantee instalarse en nuestro municipio... Y acabo enmendando: «Pero es un buen sitio para vivir si trabajas allí, porque por la autopista no tardas nada...», tratando de que no se me note que odio esa autopista con sus curvas irracionales y sus peajes con toda mi alma. Resumiendo, aquí tampoco lo tengo claro.

«¿Si no es área metropolitana, tendrá un centro histórico?»

«Sí... Lo había... Pero es que derribaron la casa consistorial y también la iglesia y la casa de Chinto y la de la Condesa y no sé cuántas más... Debido a una mala política...». Trato de justificar, mientras noto como me voy ahogando... «Es que Carballo creció mucho en los años setenta...». Concluyo, sacando la cabeza del agua, para dejar un final de respuesta potente. Pero lo cierto es que me han vuelto a pillar.

Así que, en definitiva, no está muy claro lo que es Carballo, un lugar en la costa más pendiente del campo que del mar, como uno de interior. Una villa con historia pero sin rastro de ella, con un centro lleno de solares vacíos. Un pueblo para sus habitantes, una ciudad para sus visitantes. «Pijos de Carballo», para los de los pueblos de alrededor, «paletos de Carballo» para los de las ciudades vecinas. Porque aquí cada cual ve el mundo desde su ombligo y yo digo, mirando desde el mío, que si no es esto ni es lo otro, es que está en el medio de todo, y que es de costa y de interior, ciudad y pueblo, y también área metropolitana cuando nos conviene. Carballo es el equilibrio, un lugar doble, no tiene todo lo bueno de una ciudad o de un pueblo, pero tampoco todo lo malo. Y por eso, saco pecho por Carballo y desde que me he ido, no dejo de invitar a gente a venir conmigo cuando vuelvo. Y cuando me preguntan qué es Carballo, respondo preguntando, como debe ser, «¿Qué quieres que sea?», y ya los llevo a donde me pidan.

Rober Bodegas (Roberto Fernández Cancela) nació en Carballo en 1982. Conocido, sobre todo, por su faceta de humorista (monologuista), reside fuera de la capital de Bergantiños, en Madrid, pero siempre que puede visita Carballo y mantiene fuertes vínculos con sus gentes. Fue en el 2002 cuando se presentó al certamen de monólogos del pub D'Antón larachés. Desde entonces no ha parado.

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