Corcubión, un poblado circunstancial y habitado por pescadores que fue a más

Crónica histórica de los tiempos iniciales de la villa corcubionesa


«Siempre estuvo expuesto al sobresalto y a la aparición de piratas en la ría»

La historia de Corcubión es paralela a la de Fisterra, Muxía, Camariñas, Laxe, Muros o Cee hasta el reinado de Alfonso X en el siglo XIII. Todas estas poblaciones eran pequeñas colonias de pescadores que aprovecharon las riquezas de las rías hasta que los privilegios reales concedidos a unas y negados a otras separaron sus míseros caminos: mientras que a Muros, del Arzobispado de Santiago, le fue concedido el privilegio real de carga y descarga, no sucedió lo mismo con Fisterra, Muxía o Cee a pesar de mantenerse bajo la misma jurisdicción arzobispal. Y, Corcubión, junto con Camariñas y Laxe, siguieron también otro camino bajo el poder político de la casa de los Traba primero y del señorío de los Andrade y Castro después, rematando finalmente, ya a principios del siglo XV -de facto- y alrededor del final del primer tercio -de iúre-, bajo el señorío de los Altamira, con todo lo que esto pudo suponer de freno económico para nuestros antepasados.

La fundación de Corcubión

Fue a últimos del siglo XII y principios del XIII cuando «oficialmente» se considera la fundación del pueblo de Corcubión por el repoblamiento costero que fomentaron los reyes Fernando II y Alfonso IX. Se produjo un flujo constante del interior hacia el litoral, y de las tierras de los nobles y curiales a estos nuevos asentamientos o viejos poblamientos con nuevos fueros. Interesó a reyes y señores poblar o repoblar la costa para aprovechar las riquezas de las rías, concediéndosele a estos repoblar algunos núcleos con boas chozas e boas casas, basando esta fundación «oficial» de poblaciones en la misma época que la construcción de su capilla o iglesia, pero no siempre fue así. Las condiciones naturales de un lugar, o la riqueza pesquera de sus aguas, atrajeron primero a los vecinos del contorno y, estos, por la marcada religiosidad de aquel tiempo, construyeron después las instalaciones religiosas. Esto es, se construyeron las iglesias cuando existió una masa suficiente como para desarrollarla.

Esto fue lo sucedido en Corcubión, que aunque datando su fundación entre los siglos XII y XIII, puede ser bastante anterior, ya que la mayor parte de las poblaciones costeras no nacieron cuando se fundaron sus iglesias, sino antes. Eso sí, siempre con gentes dedicadas a una pesca de supervivencia, alternándola con el trabajo en el campo, trasladándose el grueso de habitantes al interior a principios de la primavera y hasta mediados del otoño.

Corcubión fue primero, pues, una pequeña aldea de pescadores vecinos también de San Andrés de Canle y de San Pedro de Redonda, que alternaron el trabajo en el mar con la labor en las tierras. Una población, Corcubión, que desde su nacimiento estuvo siempre expuesta al sobresalto y a la imprevista aparición de los piratas en la ría, lo que suponía una auténtica conmoción para el vecindario acostumbrado a permanecer a la defensiva, más que con armas, para huir a los montes y abandonar sus pocas pertenencias para intentar salvar sus vidas.

Sociedad y religión

Del primer Corcubión no se puede hacer crónica, solamente acercarse al contexto de una supuesta historia alimentada por datos comparativos. Las actividades de sus habitantes, la pesca, el comercio, las vías de comunicación con el interior y el exterior, el conocimiento de la sociedad de aquel tiempo, su estructura y las relaciones sociales, son algunas interrogantes en el objetivo de intentar convertir las primeras gentes de Corcubión en protagonistas por sí mismas.

El matrimonio en la época de la fundación oficial de Corcubión era un privilegio exclusivo de los señores feudales, pues hasta el siglo XII no existió matrimonio canónigo entre los siervos. Eran uniones civiles, y marcadamente endogámicas, con la conformidad de los padres y de los líderes de la comunidad, naciendo así nuestro primer linaje de corcubioneses. Los siervos no tenían un contrato igualitario sino una imposición violenta por la protección a cambio de trabajo y sumisión: el señor debía mantener el orden y la justicia en la comunidad de siervos, convirtiéndose en gobernante y juez e impidiendo la condición de siervo abandonar las tierras del señor, obligado a trabajar.

Corcubión nació como un poblado circunstancial y habitado temporalmente por pescadores. Con posterioridad a la fundación de San Pedro de Redonda se construyó en cantería una pequeña iglesia, a principios del siglo XIII, en el lugar más prominente del solar corcubionés, cerca del puerto y de las viviendas de los aún escasos vecinos, en el mismo lugar que hoy ocupa la actual, que se levantó después de aprovechar la parcela y parte de la primitiva estructura. En aquellos tiempos de religiosidad extrema, en el momento de enfrentarse a la muerte todos los estamentos sociales se preocupaban de este momento fundamental de la existencia humana. Cada uno, y según sus posibilidades, para lo que se llamaba buen morir, se hacían ricas donaciones a la Iglesia para ayudar a salvar las propias almas. Un ejemplo se da con los primeros Condes de Altamira, favoreciendo a la Iglesia de San Marcos, donando durante el siglo XV, entre otros muchos ornamentos, «unha cruz de prata dourada co seu crucifixo e gazeada con seis pilariños no pe grande e outros seis no pequeniño coas armas dos Moscoso. Un cálice grande entredourado cesebado cun escudo no pe das armas dos Moscoso, conseis rosas na mazán e seis follas no pe da copa, dourado por dentro, con sua patena dourada por unha banda cunha cruz de cicel no medio,. Outro cálice, toda a copa dourada e a patena co pe ochabado dereito cun escudo das armas dos Moscoso, con dez esmaltes na mazán, catro ochabos dourados...».

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