La Iglesia registra a su nombre la finca de San Roque do Monte

Los cofrades consideran que les corresponde desde hace 500 años


Al igual que ocurrió con la Mezquita de Córdoba y con miles de propiedades repartidas por todo el Estado español la Iglesia católica ha registrado como bien propio el entorno de la ermita de San Roque do Monte, en Mira (Zas). Hay procedimientos legales que le amparan para hacerlo, pero la idea no ha sentado para nada bien entre algunos vecinos, especialmente los cofrades y los organizadores de la romería que cada cuarto sábado de agosto llena el campo de las celebraciones de gente hasta los topes.

Según explica Braulio García Castro, que lleva dos décadas en la comisión de la fiesta, no salen de su asombro porque los terrenos en cuestión fueron donados por una vecina en 1564. «A señora tiña unha enfermidade grave e prometeu que daba a finca se se curaba, pero ofreciulla ao santo e máis aos cofrades non á Igrexa», incide García Castro, quien apunta que puede ocurrir algo similar con la ermita de Follente.

Además, insiste en que fueron ellos los que le han devuelto la vitalidad a la celebración, con el trabajo incansable de muchos años, pese a las críticas de quienes como, en prácticamente todos los lugares, consideran que los de la comisión actúan por intereses personales. «Isto é como o que ten afección por ir ás troitas. Nós facémolo porque nos gusta e o resultado está aí para ver, que cada hai máis xente na festa», concluye García, quien señala que se enteraron de las gestiones eclesiásticas al ver la declaración del registro de la propiedad en el tablón de anuncios del Ayuntamiento.

Aunque está de lado de los vecinos y dice que el Concello va a hacer todo lo que pueda, el alcalde, Manuel Muíño, ve todas las cartas en manos de la Iglesia porque «nos casos coma este que chegaron as tribunais os xuíces sempre lle deron a razón. A non ser que exista algún documento co que acreditar a propiedade, ao arzobispo chégalle cunha certificación feita por él mesmo. Di que o ben lle pertence ao Arzopispado, que non hai papeis, e ten capacidade para facelo».

El motivo de estas prerrogativas, como señala Muíño, hay que buscarlo en la reforma que llevó a cabo en 1998 el Gobierno de José María Aznar de la Ley Hipotecaria de 1946. Le otorga a los responsables eclesiásticos unos privilegios que nada tienen que ver con el procedimiento que debe iniciar un particular si quiere demostrar la titularidad de un bien del que no dispone de la documentación. De ahí que la Iglesia haya emprendido este proceso, muy criticado en toda España, y ahora lo esté acelerando ante la posibilidad de que se pueda modificar la normativa.

Aunque el registro está expuesto en el Concello, simplemente es a título informativo, no cabe la posibilidad de recurrirlo o de alegar como en otros expedientes. Sin embargo, todavía queda algún margen de maniobra y tanto vecinos como el Concello piensan apurarlo.

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