Las fiestas de los mayores de Cerceda y A Laracha congregan a 1.250 comensales

Cada asistente aportó diez euros para sufragar una parte de las celebraciones

El pabellón del IES Agra de Leborís larachés registró un lleno absoluto.
El pabellón del IES Agra de Leborís larachés registró un lleno absoluto.

Carballo / la voz

Las fiestas de los mayores son un referente en la Costa da Morte. Ayer no fue una excepción. Las de A Laracha y Cerceda tuvieron una notable afluencia de público y eso que ahora hay que apoquinar diez euros para que sirvan el menú. Al IES Agra de Leborís acudieron 850 comensales y al pabellón de Limeisa, 400, según los datos aportados por los concellos.

Fue una jornada sin duda marcada por el buen tiempo y el calor, que animó a muchos vecinos a disfrutar de una buena mesa. Hasta en el menú casi coinciden los organizadores. En A Laracha hubo empanada, pulpo y carne asada; en Cerceda, la carne asada fue sustituida por el churrasco.

Los comensales acuden a la cita con sus mejores galas. Ellas más bien enjoyadas, de peluquería y de punta en blanco. Ellos apostaron más por la ropa y el calzado cómodos.

Si algo tiene este tipo de iniciativas es que es un día en que todos se reúnen para hablar un poco de todo. Ayer, sin duda, el fútbol fue uno de los protagonistas de la jornada. Que si Messi piensa en el mundial, que si en el Real Madrid están obsesionados con la Décima, que si el Deportivo sube o no sube, que si el Atlético de Madrid merece el doblete. De política poco o nada se habló. Ayer Cañete, Valenciano y compañía no se hubiesen comido un rosco si llegan a dar un mitin. La gente no estaba para otra cosa que no fuese comer y bailar.

Por lo demás, la jornada comenzó como suele ser en estos casos, con una misa. En Cerceda hubo algunos escaqueados, que prefirieron disfrutar del buen tiempo antes de pasar a la comida. En A Laracha no hubo esa posibilidad. La misa se ofició con los comensales ya sentados. Al finalizar el acto, el alcalde, José Manuel López Varela, dio un pequeño discurso antes de entregar junto, a la edila Rocío López (que está a punto de dar a luz a su segundo hijo) unos obsequios a los más veteranos. Este año los galardones recayeron en Jesusa Castiñeiras González, de 98 años y vecina e Paiosaco, y Daniel García Suárez, de 94 y de Montemaior. De este último, sus amigos y vecinos aseveran que tiene el carballo más grande todo Bergantiños. Los premiados en Cerceda fueron María Liñares Padín, de 94 años, y Manuel Regueira Canedo, de 91.

Para asentar los cafés, los postres y los chupitos, el trío Alborada (Cerceda) y Acirema (A Laracha) amenizaron las fiestas. Eso sí, algunos aprovecharon la ocasión para abandonar los pabellones e ir corriendo a un bar próximo a ver el Barça-Atlético.

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