carballo / la voz

Carballeses en Galicia, pero en la de Polonia. Galicia en muchas grafías, Galitzia en otra, pero nada que ver con la nuestra, salvo la curiosidad del nombre. Que, por cierto, para los más curiosos, en el pasado fue un signo de división, que tuvo que ver con las ocupaciones austríacas, alemanas, y rusa de la zona, y las relaciones con la vecina Ucrania. Y que se hizo célebre por algunas terribles batallas de la Segunda Guerra Mundial. Pero ese es otro tema. Y tan otro.

En esta Galicia está Cracovia, la tierra del papa Juan Pablo II, y por allá, siguiendo sus huellas, están 47 carballeses capitaneados por el párroco, José García Gondar. Esas huellas, y otras, porque el recorrido por Polonia es muy amplio e incluye desde la capital hasta el campo de concentración más tristemente célebre. Y, por supuesto, incluye una de las grandes atracciones del país y de Europa, las minas de sal de Wieliczka, patrimonio de la Humanidad desde 1978, monumental construcción subterránea, plagada de pasillos, galerías, esculturas, capillas... Por algo la llaman la catedral de sal, y recibe más de 800.000 visitantes al año. Fue en su interior donde tomaron la imagen superior, y donde pasaron horas recorriendo unas estancias que impresionan, fruto de siglos de minería y de trabajo esmerado.

Antes estuvieron en Wadowice, el pueblo natal de Juan Pablo II. Vieron la que fue su casa, la iglesia y su pila bautismal... No lejos, un espectacular calvario. Hoy estarán en Auschwitz. Mañana, en las montañas más altas del país, las Tatras. Si el tiempo acompaña, navegarán en un río en balsas de madera. Siempre con un guía que, por cierto, está aprendiendo portugués (además de hablar un español perfecto) y estos días tiene con quien practicar.

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Carballeses por la Galicia polaca