Las autoridades ignoraban que había barranquistas en O Ézaro

No existe una normativa que obligue a avisar de estas actividades

Bomberos, monitores y jóvenes rescatados después del incidente del sábado en O Ézaro.
Bomberos, monitores y jóvenes rescatados después del incidente del sábado en O Ézaro.

El incidente de la noche del sábado en O Ézaro (Dumbría), donde un grupo de 22 jóvenes pasó varias horas inmovilizado en el río Xallas, quedó en un simple susto que sus propios protagonistas se tomaban con humor, ya a salvo al pie de la cascada. Pero ha puesto de manifiesto que la regulación existente no está preparada para dar una respuesta debida a situaciones de este tipo.

En el momento en el que empezaron a llegar las llamadas de familiares y amigos, preocupados por la tardanza de los participantes, el Concello, el resto de Administraciones e incluso los cuerpos de seguridad y emergencias desconocían que se estuviese desarrollando tal actividad. De hecho, los operarios de Ferroatlántica apagaron la iluminación turística de la cascada a las 23.00 horas como tenían previsto -la encendieron minutos después al percatarse de lo sucedido- y los agentes de la Guardia Civil tampoco tenían información exacta sobre la ubicación del grupo.

Arriba no había móviles ni otros dispositivos de comunicación y la alerta a los bomberos llegó a las 00.25 horas por parte del propio instituto armado.

La experiencia de los guías, que recibieron el apoyo de otro profesional, y de los mismos bomberos, algunos de ellos especialistas en este deporte, permitieron mantener a los aficionadas agrupados, que no perdiesen mucha temperatura y que saliesen ilesos, con ayuda de las líneas de vida instaladas.

Pese al feliz desenlace, tanto el responsable de Protección Civil de Dumbría, Raúl González, como el alcalde, José Manuel Pequeño, hicieron un llamamiento a la responsabilidad y a tomar todas las precauciones posibles de cara al futuro.

El regidor se pregunta incluso qué ocurriría en el caso de que se abriese alguna compuerta de la presa de Santa Uxía. Era muy improbable porque estos días ya no está llena y no hay necesidad de soltar agua -además cuenta con numerosos automatismos y medidas de seguridad-, pero si los trabajadores de la hidroeléctrica ignoraban la presencia de los barranquistas no podían tenerlo en cuenta a la hora de actuar. Y un aumento del caudal del río podría complicar todavía más la situación.

Aunque no existe una normativa específica a nivel estatal o autonómico que regule esta práctica -los monitores se rigen por los parámetros de la capacitación profesional obtenida en Huesca- Pequeño considera que, «como mínimo» debe quedar constancia de la presencia de personas en el Xallas.

El objetivo es que el atractivo de la cascada, abarrotada toda la Semana Santa, no sea un factor de riesgo innecesario.

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