Un siglo de historia viva en O Ézaro

Dorinda Castro.
Dorinda Castro.

carballo / la voz

Hace pocos días, en estas páginas anunciábamos que este año se cumplen 90 de la visita a la Costa da Morte, con amplia parada en O Ézaro, de la fotógrafa estadounidense Ruth Matilda Anderson. Fue hace 90 años justos, y una de las niñas retratadas, cuando tenía menos de 3 años, aún vive.

No es la única testigo de aquella visita. O, más bien, de todo un siglo de vida en esta localidad marcada por el mar, la cascada, las centrales, el puente que por fin la unió con el sur, y la emigración a Estados Unidos. Dorinda Castro Chouza tenía en aquella época 10 años. Por lo tanto, ahora tiene 100. Los cumplió ayer, y es la persona más longeva de la parroquia y una de las que más del municipio. Es cierto que los cien años de ahora no son los de antes (la mayor de la comarca, de A Ponte do Porto, tiene 109), pero es una cifra que impone mucho respeto. Casi mítica, y desde luego psicológica. Una suerte en este caso, además, porque se conserva muy bien de salud, con la memoria intacta. Y, sobre todo, por poder celebrar la efeméride rodeada de los suyos: tuvo siete hijos (dos fallecieron), once nietos y diez bisnietos. Una parte sí pudieron acudir, otros no (muchos siguen en Norteamérica). También se acercaron numerosos vecinos, amigos de la familia. La ocasión lo merecía.

Dorinda, residente en la zona de Forcado, al lado de la playa, pasó toda su vida en O Ézaro, y sus antecesores también eran de allí. Eso es tener al pueblo en las venas. En todos los sentidos, porque la madre falleció con 101. Genética pura. Y como su padre se dedicó a la pesca, quién sabe si no sería una de las mujeres que aparecen en las fotos de Ruth Matilda tirando de las redes en la playa. Un misterio que tal vez se pueda resolver.

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