Los 90 años del viaje de Ruth Matilda por la Costa da Morte

La fotógrafa recorrió una parte de la zona en 1924, y regresaría en 1926

Una vivienda de Vimianzo, retratada por Ruth Matilda.
Una vivienda de Vimianzo, retratada por Ruth Matilda.

carballo / la voz

La primera parte del siglo pasado, y sobre todo el primer tercio, la Costa da Morte despertó un notable interés en fotógrafas y escritoras inglesas y norteamericanas. La que más escribió era inglesa, Nina Consuelo Epton. Su visita ofrece un retrato minucioso e irónico de los primeros cincuenta en un viaje entre Corme y Fisterra. Y la que más fotografió, estadounidense: Ruth Matilda Anderson. En dos momentos. El primero, a finales de 1924, por lo que este año se cumple el 90 aniversario. El segundo, a principios de 1926.

La historia de Ruth ya es muy conocida, gracias a los trabajos que se han ido editando y sobre todo a la exposición itinerante de la Fundación Caixa Galicia de hace cuatros años. Llegó a Galicia, con su padre, con un encargo de la Hispanic Society os America de Nueva York. Tomó miles de imágenes, un tesoro valioso que refleja que lo que fue esta comarca no hace tanto: caras, calles, costumbres, artesanía, el mar, el agro. Recorrió Muxía (donde conoció a un joven Ramón Caamaño, que se declaraba su admirador), Camariñas, Vimianzo, Buño (retrató a los antecesores de la empresa de alfareros Aparicio), Cee, Corcubión, Carnota, O Pindo... Y O Ézaro. De cada lugar hay breves descripciones; unas más, otras menos. A O Ézaro llegó, como todos en aquella época desde el sur, en la barca necesaria antes de la construcción del puente. «Algún día se construirá un puente conectando O Pindo con el gran mundo, pero por el momento un adusto barquero la lleva a una en el transbordador hacia la carretera», señala.

En esta localidad fotografía, entre otras muchas personas (las que más, la mujeres trabajando en la playa con las redes, con cuerdas atadas a la cintura), a dos niñas. Una de ellas es, o podría ser, la única persona viva de todas las personas que pasaron ante su cámara. Se trata de Teresa Castro, que tenía 2 años y 9 meses cuando le sacó la foto en la cocina de su taberna, el 6 de noviembre de 1924. Estaba al lado de su hermana Serafina, ya fallecida. En O Ézaro, ha habido algunas dudas al respecto de esta identidad, pero por edad y entorno prácticamente no hay dudas.

Teresa es ahora ese cordón vital de 90 años de historia visual de la Costa da Morte.

crónica histórica

Una niña que retrató en su casa de O Ézaro y que tenía casi 3 años, aún está viva

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