Voces aficionadas que aguardan días de artistas

Rosa Oreiro, Jaime Lema y Suso Andrea, los tres vimianceses, son ejemplos de cantantes «amateur» en la Costa da Morte


A todos les viene de pequeños. Rosa Oreiro recuerda que con cuatro años ya cogía su cepillo del pelo a modo de micrófono y que también cantaba en las fiestas del colegio e instituto. Jaime Lema asegura que lo suyo por el cante es un gusto de «toda a vida». Y Suso Andrea reconoce que, siendo (más) joven, cuando empezaban a salir, ya se arrancaba «antes de que soase a música». Los tres son de Vimianzo, los tres tienen estilos distintos (Rosa tira por las coplas de Rocío Jurado e Isabel Pantoja, por citar dos artistas; Jaime se centra en las rancheras; y Suso le da al rock, a las baladas o a algún tema de Maná si hace falta), pero los tres forman un equipo que, cuando la ocasión se presenta, se suben al escenario (cada uno en su turno).

Son artistas por un día, algunas de las voces aficionadas de la Costa da Morte. Y se lucen, sobre todo, «nas festas tradicionais que hai pola volta». «Nós non levamos instrumentos, nin escenario, así que dependemos da organización para que fale co grupo que actúe e nos deixe», explica Jaime. Aunque Suso este verano se desligó un poco del proyecto por motivos familiares, han actuado en Vimianzo, Borneiro (en el Carmen de O Briño, por ejemplo), en Cambeda o en la romería de Castro-Buxán (Calo). También en la Casa da Cultura vimiancesa, en un concierto de artistas locales. Salir al escenario es para ellos la oportunidad de quitarse una espina. «Pásalo ben e vívelo», dice Rosa. «É un hobby, porque nós non vivimos disto, pero cando imos quedamos moi contentos porque á xente parece que lle gusta. Tamén é verdade que aquí nos coñecemos todos», apunta Jaime. Además, les sirve para ir perfeccionando, manifiesta Suso.

Ninguno tiene antecedentes de canto profesional en la familia, aunque sí algún que otro amateur, como ellos. «E iso que nós fomos 12 irmáns, pero non recordo a ninguén cantando. Só teño un sobriño que tamén o fai algo», explica Jaime. Desde que tenía 14 o 15 años es fan de las rancheras y cita a Vicente Fernández como ídolo y referente. Rosa tiene un tío que también le da al cante aficionado y, Suso, a su propio padre, que también tenía «boa fama».

Sus vidas los han ido llevando por derroteros distintos al de la música. «Lembro que cando tiña 16 anos me viñeron chamar para unha orquestra, pero entre que naquel momento non che deixaron ir e que logo o fun deixando...», cuenta Rosa. Después ya llegaron los hijos. No hace mucho que la preseleccionaron para un grupo de Padrón, pero al final acabó desistiendo. Eso sí, le queda su participación (un año como ganadora) en el Certamen do Xallas de Santa Comba y en el programa de televisión Bamboleo. «Foi moi bonito, porque é coma se che deran unha oportunidade para cumprir un soño», apunta.

En detalle

Rosa Oreiro es de Vimianzo (centro urbano, rúa Tedín) y tiene 38 años. Se ha formado como administrativa aunque actualmente está en paro. Ve difícil dedicarse a la música, «a non ser que chegue unha oferta moi boa», bromea.

Jaime Lema, de Vilaseco, tiene 61 años y trabaja en el mantenimiento de líneas telefónicas. Relativamente próxima la jubilación, aún no sabe sí eso le permitirá o no dedicarle más tiempo a la música: «A ver con que humor o collo».

Suso Andrea es de Trasariz y tiene 49 años. Su profesión está relacionada con el mobiliario de metal, pero lo del cante seguirá siempre ahí. «A nivel profesional non é moi fácil», dice. Él le da un poquito a todos los estilos.

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