Pecios como el «Silva Gouveia» salpican la costa desde Francia

CARBALLO

Pecio del «María Victoria» en una imagen del 2012.
Pecio del «María Victoria» en una imagen del 2012. manu negreira

Junto al barco desenterrado en Fisterra hay otro que se conserva más entero

14 mar 2014 . Actualizado a las 21:28 h.

La reaparición del pecio del vapor portugués Silva Gouveia, que encalló en Fisterra en 1927 y ahora quedó a la vista de nuevo debido a que los temporales arrastraron la arena que lo cubría, no es ni mucho menos un caso único. El catedrático Manuel Martín-Bueno, pionero de la arqueología subacuática aseguró esta pasada semana, precisamente en Fisterra, que venía de Francia donde se había topado con varios ejemplos similares. Incluso el televisivo cocinero Carlos Arguiñano publicó el miércoles en Twitter una foto de un navío alemán hundido en 1974 en la costa vasca.

Sin embargo, no hace falta irse tan lejos para ver pecios que quedan al descubierto, especialmente tras inviernos como este en que los fondos marinos costeros sufrieron un ajetreo mayor del habitual. Al lado mismo del Silva Gouveia, en la zona de O Rostro, se encuentra el Nouveau Conseil, un mercante francés varado el 21 de junio de 1921, cuando iba cargado de conservas.

No está a la vista estos días, o al menos no se ha recogido ningún testimonio sobre su reconocimiento, pero, según afirma el fisterrán José López Redonda, apasionado de la documentación de los naufragios, resulta frecuente encontrarse con pescadores submarinos que dan fe de su presencia. «Ademais este é bastante máis interesante que o Silva Gouveia porque aínda conservaría a máquina», asegura el patrón de pesca retirado, que lleva apuntados muchos cientos, puede que miles, de accidentes navales en toda Galicia y en la cornisa cantábrica.

En la carballesa playa de Baldaio quedan los restos del María Victoria, un mercante con matrícula de Bilbao que iba de Londres a Spezia, en Italia, cargado de carbón y quedó en el fondo en noviembre de 1929. De sus 31 tripulantes, la mayoría gallegos y vascos, se salvaron todos excepto el maquinista, quien, por su edad avanzada, no resistió las complicaciones del naufragio.