A los curas de Cee les llevan los diablos con los chistes vaticanos

Los sacerdotes rechazan las parodias clericales de la comparsa de Lires


Las monjas embarazadas por «padres nuestros», los obispos que salen del armario o el papa emérito Benedicto XVI con la lívido mucho más rígida que sus fuerzas hicieron mucha gracia en Cee. Tanta que a la comparsa Abaticando o Vaticano de Lires le valió el primer premio del concurso de entroido.

Pero esas carcajadas de la plaza, dentro de la iglesia, se tradujeron en ceños fruncidos, total desaprobación e inspiraron sermones que destilan de todo menos jolgorio carnavalero. Algunos habituales de los oficios religiosos pusieron el grito a oídos de San Pedro y los párrocos, primero el de Cee y luego el de Lires, hicieron suyas las quejas. Las llevaron al púlpito, hasta el punto de que llegaron a escucharse soflamas para que los padres que se prestaron a esto no pretendan ahora llevar a sus hijos a la primera comunión.

La reacción inicialmente no sentó bien en el seno de la comparsa, porque hay muchos católicos practicantes, y porque ellos mismos ya habían eliminado temas del guion, como el de la pederastia, por entender que se trataba de niños y no querían herir más sensibilidades de las necesarias. Tampoco todos los parroquianos están con los curas e incluso algunos prefirieron ausentarse a media misa para no seguir comprobando lo mal que sentaron las bromas en determinados ambientes.

Incluso la concejala de Cultura, Mabel Fernández, ha tenido que oír reproches por permitir el espectáculo, cuando el contenido para nada dependía de ella y tampoco podía controlarlo.

Finalmente parece que las aguas, con más o menos bendiciones, podrán volver a su cauce y que este tiempo de Cuaresma servirá para mitigar los desmanes del Carnaval sin que haya que mandar a nadie cuarenta días al desierto.

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