«Intentamos recoger en el libro la historia de la gente normal»

En el estudio sobre el exilio español en Uruguay figuran numerosos gallegos


CARBALLO / LA VOZ

Luis Romero Largo (Oyarzun, 1950) y Manuel Suárez González (Pola de Lena, 1940) son junto con Rogelio Martínez Barreiro, que se quedó en Uruguay, los autores del un libro sobre el exilio español.

-¿Qué pretenden con esta publicación?

-[Manuel Suárez] Es una llamada de atención para los jóvenes de acá y de allá para explicar comó han sido receptivos con nosotros. Cuando veo que recibiremos a 25 o 30 sirios me siento perplejo. También quisimos dejar claro que cuando se habla del exilio español siempre salen a relucir cuatro nombres. Intentamos recoger en el libro la historia de la gente normal, de la que casi nadie habla. Habrá unas 1.500 referencias, pero seguimos recibiendo datos a través de Internet.

-[Luis Romero] Tratamos de contextualizar, aclarar por qué se fueron desde los carlistas a los sindicalistas de la CNT y qué situación se encontraban.

-¿Por qué empiezan en 1814?

-[M.S.] Porque a partir de ese momento los españoles llegaban a otro país. Es pequeño desde el punto de vista demográfico, pero eminentemente receptor y acogedor tanto con los españoles como con ciudadanos de otros países.

-[L.R.] Se van a cumplir los 200 años de la independencia.

-[M.S.] Montevideo era un puerto muy importante, porque era parada antes de Buenos Aires.

-[L.R.] Bajaban en Uruguay y no volvían a subir. Era un país pequeño. Montevideo y Colonia eran las únicas ciudades, el resto era campo. Estaba todo por hacer y no había problemas para recibir exiliados o emigrantes. Un caso es el del anarquista gallego Adrián Troitiño, que fue expulsado de Buenos Aires y devuelto a España. El barco recaló en Montevideo y pidió asilo político. José Batlle y Ordóñez en un gesto excepcional lo acogió. En España hubiera tenido muchos problemas. Fundó el sindicato de canillitas, que eran los vendedores de periódicos, y participó en la organización y consolidación del sindicalismo en Uruguay.

-¿Se han llevado muchas sorpresas?

-[L. R.] Bastantes. Lo más llamativo ha sido la influencia de los carlistas, sobre todo vascos y catalanes, en la conformación del mundo rural uruguayo. También la participación de los gallegos, sobre todo de los exiliados, en la cultura, la literatura, el arte, la medicina, las ciencias. el sindicalismo...

-¿Cómo fue la emigración gallega?

-[M. S.] Los primeros exiliados fueron vascos y catalanes por las guerras carlistas. La razón de la llegada de los gallegos es económica y data de finales del siglo XIX y a principios del XX. También llegaron después de la Guerra Civil, pero también por falta de trabajo, aunque en ocasiones por cuestiones políticas, porque eran maestros o funcionarios significados y cuando perdieron se encontraron con que no tenían empleo. Los gallegos que llegaron antes los acogieron. Rogelio Martínez, coautor del libro, llegó con 14 años y tiene casi 90.

-Después el viaje fue al revés.

-[L.R.] Estamos mezclando dos cosas, el exilio político y la emigración económica. En los años 70 sí que hubo un regreso político y económico. Hay una vuelta de la emigración que hubo hasta el año 50.

-[M.S.] Durante 500 años España fue un país de echar gente. A partir de 1992 pasa a ser receptor de emigrantes y ahora ha vuelto a cambiar.

-[L.R.] Es un fenómeno lo que se está dando con la nacionalidad con las migraciones para acá. Hay que manejar las cifras con cautela porque es difícil saber si son uruguayos que emigran o españoles que vuelven.

lUIS rOMERO Y mANUEL sUÁREZ ESCRITORES

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