La reparación del cruceiro de Corme costará 7.500 euros

Un canteiro de A Bugalleira arreglará el elemento patrimonial, que es BIC


carballo / la voz

Los restos del cruceiro de la plaza do Pan de Corme están en el taller del canteiro Ricardo Antelo Parga, de A Bugalleira, desde el 28 de noviembre del pasado año, día en el que un turismo que maniobraba volvió a tirarlo al suelo. Ya había ocurrido algo similar en marzo del 2007 y ahora el estado del bien patrimonial es muy delicado, por lo que el Concello de Ponteceso ha decidido tomar medidas para su protección. Los vecinos consideran indispensable que se quede en el centro de la plaza do Pan, donde está muy expuesto, por lo que se ha optado por rodearlo de bolardos, aunque la última palabra la tiene Patrimonio, porque se trata de un Ben de Interese Cultural (BIC).

Precisamente el departamento de la Consellería de Cultura tiene ya el proyecto elaborado por la restauradora Almudena Salgado y por el cantero pontecesán para devolver la cruz a su estado original, lo que tiene un coste de 7.552 euros, la mayor parte de los cuales se van en mano de obra.

Ricardo Antelo calcula que tardará al menos 20 días en arreglar el desaguisado, que esta vez ha sido considerable. Según Salgado Álvarez, en la intervención anterior «se unieron las piezas con varilla de acero inoxidable y se encolaron con resina y pasta de poliéster. Además se realizaron reconstrucciones y se rellenaron juntas con cemento blanco». Asimismo asegura la técnica que «encontramos trozos de teja en el interior del brazo transversal de la cruz, utilizados como relleno». Según señala, «precisamente la utilización de estos materiales ha sido la causa de que al caer el cruceiro rompiese en tantos pedazos, pues algunos de ellos son muy rígidos y resistentes».

En esta ocasión para la unión de las piezas más grandes se utilizará varilla de fibra de carbono, «material de gran resistencia y rotura afín con la de la piedra que además permite realizar taladros de menor grosor que los metálicos».

Para reponer pedazos que se han perdido la técnica propone la talla de piedra granítica muy parecida a la original, aunque «manteniendo la diferenciación entre ellas con un tono más claro, unida con resinas».

Ambiente

Sin embargo, la acción humana no es la única responsable del deterioro que sufre el cruceiro. Tampoco las condiciones ambientales son las mejores para el monumento. Según Almudena Salgado, en su actual ubicación el cruceiro está expuesto a «agentes que favorecen la degradación de los materiales», como la cercanía al mar, la humedad, la exposición al sol o la contaminación.

De hecho, una de las acciones que se llevará a cabo consiste en la limpieza de todas las partes, puesto que el elemento patrimonial está cubierto de polvo y de suciedad.

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