El oleaje siembra las playas de la zona de focas y cetáceos

Mientras progresan los tres mamíferos llegados a Fisterra, Caión y Razo, ayer varó en Reira un arroaz boto muerto

t. Longueira
Carballo / la voz

Un cetáceo en avanzado estado de descomposición varó ayer en la playa de Reira, en Camariñas, incrementando así el registro de animales que llegaron a la costa empujados por el fuerte oleaje. Se trata de un arroaz boto (o delfín gris), explicó Juan Ignacio Díaz, coordinador da sección de Mamíferos Mariños de la Sociedade Galega de Historia Natural. También ayer, dijo, miembros de Protección Civil de Fisterra lograron devolver al mar un delfín que, al parecer, venía algo lastimado por una aparejo de pesca.

En otros arenales, como el de Soesto, el temporal arrastró incluso unos 100 metros, hacia la braña, otro ejemplar, mientras que focas han sido hasta ahora tres: llegaron a Mar de Fóra (Fisterra), As Salseiras (Caión) y, el miércoles, a Razo (Carballo). La recuperación de estos animales, apunta Díaz, está siempre dirigida por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma). Asegura que el temporal ha intensificado el varamiento de focas, pero que es algo «habitual» entre diciembre y febrero y, sobre todo, en enero. Son siempre ejemplares «xuvenís», de entre 3 y 4 meses.

Por qué llegan

«Nacen nas Illas Británicas e Irlanda polo mes de setembro e, despois dun período moi curto de aleitado, as crías xa saen ao mar, pero os temporais afástanos da costa e chegan ao continente europeo», expone. No solo a Galicia, donde ya han recibido cinco o seis avisos de varamientos, sino también al País Vasco (van unos cinco), Asturias (unos tres) o Portugal (dos).

En muchos casos, llegan agotado, «desexando tocar terra». Explica Díaz que, a cada ejemplar, se le suele poner el nombre de la playa donde aparecen: en este caso, las focas han sido bautizadas como Mar (la de Fisterra, una hembra), Salseiro (el macho que llegó a Caión) y Raciño (el ejemplar que varó en Razo, con ese diminutivo porque ya hace unos años varó otro que ya se llamó Razo). Los dos primeros se recuperan en las instalaciones de Ferrol, una especie de UCI, mientras que Raciño lo hace en Nigrán. Salseiro va «moi ben», mientras que Mar, de 11 kilos, está «débil», aunque «estable». Con Raciño, confirma el presidente del Cemma, José Martínez Cedeira, tratan de ser «moi precavidos»: «Está en observación. Permanecerá unha tempada en seco, logo mollarase pouco a pouco e a segunda fase xa será pasar a unha piscina», dice.

Los cetáceos, explica Díaz, suelen llegar tras ser lastimados por aparejos de pesca o bien arrastrados «porque están enfermos e débiles». En estos días, el temporal acrecentó la cantidad: «Leva cara terra os que xa poden estar mortos no mar».

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