Ya es tradición: premio Nobel que llega a Santiago, visita la Costa da Morte. Es norma de la casa, del físico Jorge Mira, dentro de las actividades del programa Conciencia, y ayer lo cumplió con creces: además de Fisterra, parada ya clásica y demandada por los ilustres científicos (en el faro se puede ver la exposición de fotos con los visitantes organizada por el Concello, que ya supera los 40.000 visitantes), tocó Muxía y Dumbría.

El invitado fue Eric Cornell, Nobel de Física en 2001, cuando solo tenía 39 años. Estadounidense (de Boulder-Colorado), descubrió un nuevo estado de la materia: hay más cosas que sólido, líquido y gaseoso. Y de paso probó, con dos compañeros, una de las teorías de Einstein. Como otros colegas que ya han pasado por la comarca, sus descubrimientos nos harán la vida más fácil y mejor en el futuro. Otra cosa es si estaremos allí para verlo.

Cornell comenzó su visita en Muxía, aprovechando que se celebraba la Romaría da Virxe da Barca. Fue recibido por el alcalde, Félix Porto, y atendido en todo momento por Protección Civil (sobre todo por su responsable, Antonio González del Oso) y Policía Local. También por el párroco, Manuel Liñeiro, encantado de mostrarle el santuario. Cornell ya conocía Muxía porque, casualidades de la vida, había visto la película The way, de Martin Sheen. Quedó impactado por la que es una de las grandes romerías de Galicia.

El periplo continuó en Fisterra, un lugar que lo maravilló. En la comida, en el Centolo, más larga de lo habitual, desgranó algunas claves de la política y la ciencia estadounidense, aprovechando que su mujer es una de las principales responsables del Partido Demócrata en Colorado. Fue recibido como siempre por el regidor, José Manuel Traba, y por el teniente de alcalde, Santiago Insua Esmorís-Recamán, y también le acompañaban las dos personas que han hecho posible su visita a España. Departió además un largo rato con Juanjo Rey, del restaurante, sobre cuestiones de gastronomía e incluso sobre sus descubrimientos, en los que estaba muy puesto.

Tras firmar en el libro de honor del Concello visitó el Cabo y, naturalmente, la exposición sobre sus colegas premiados. Pronto podría unirse su imagen a la de los que ya se muestran en la sala principal del faro.

En la partida, la última parada estuvo en O Ézaro, donde visitó la cascada y vio el paisaje de desolación que ha quedado tras los incendios, pero también la belleza de la cascada. Su anfitrión fue el alcalde, José Manuel Pequeño, quien también le detalló la tremenda experiencia con las llamas en los últimos días. Antes de llegar a Santiago, tuvieron tiempo a parar en Brandomil-Zas para apreciar el puente y el río Xallas. Jornada completa.

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Un premio Nobel entre Muxía, Fisterra y O Ézaro