Fin a una profunda inmersión en el celtismo atlántico

El Seminario de Estudos Comarcais regresa de su viaje por las leyendas

Acantilados de Moher, en Irlanda.
Acantilados de Moher, en Irlanda.

El Seminario de Estudos Camarcais da Costa da Morte concluyó su viaje por las leyendas del celtismo atlántico. Además del Fisterra irlandés, la expedición completó su programa con una incursión por la mayor superficie megalítica europea, el arte religioso y algunos de los parajes y monumentos naturales más cautivadores del mundo. El grupo estuvo en lugares como los acantilados de Moher, el enorme conjunto arqueológico de Brú na Bóinne, el mítico Hill of Tara, y la Calzada de los Gigantes.

Los cantiles de Moher, no muy lejos del Fisterra irlandés, no alcanzan la altura de los de Herbeira (en la Serra da Capelada), pero están cortados a pico e impresionan mucho más, como si el mar y la tierra se diesen la espalda consiguiendo con ello un paisaje conmovedor por el que hay que pagar en un centro de interpretación envidiable. Este paraje es la primera imagen de la película de La hija de Ryan. En los desplazamientos más largos los viajeros fueron visionando en el autobús filmes relacionados con Irlanda: La hija de Ryan, El hombre tranquilo, Las cenizas de Ángela y En el nombre del padre.

Pol na Brone

Esta formación geológica, que está cerca de Doolin, en el condado de Clare, se extiende a lo largo de los ocho kilómetros, que los expedicionarios de la Costa da Morte recorrieron en gran parte y no se cansaron de hacer fotografías. A partir de este espacio, se dirigieron hacia el parque natural de Burren, una amplia meseta cubierta por lajas de piedra caliza fisuradas, que dan el aspecto de un amplio desierto pétreo. El agua se filtra y forma ríos subterráneos. Hubo que bajarse para ver el primer megalito: el dolmen de Pol na Brone, que viene a significar algo así como «agujero en el molino de piedras». Se trata de una construcción semejante a alguna de las de la Costa da Morte y está al aire libre, pero tiene vigilante.

Al margen de las múltiples paradas, uno de los objetivos del programa era el área megalítica más extensa de Europa, el conjunto arqueológico de Brú na Bóine, declarado Patrimonio de la Humanidad. La forman unos 40 monumentos, pero destacan tres gigantescos túmulos construidos hace unos 5.000 años, medio milenio después de Dombate (Cabana): Newgrange, Dowth y Knowth. El primero y el último tienen un mismo centro de interpretación, a cuya entrada hay que pagar. Newgrange, es el más famoso, pero Knowtn es el más grande, de 90 metros de circunferencia por 12 de alto, y tiene unas 300 piedras grabadas con motivos lineales, circulares, espirales y geométricos, calendarios solares..., razones de más para que los aficionados a los petroglifos pudieran emborracharse de arte rupestre. Algunos de estos diseños están sobre rocas de cuarzo transportadas desde lugares que distan 70 kilómetros.

El monumento fue debidamente restaurado y conserva dos corredores, uno de 34 metros y otro de 40. Hasta el centro entran los rayos del Sol en marzo y septiembre. En el interior estaban las pilas de los rituales, en los que se encontraron restos de un centenar de seres humanos incinerados. A su alrededor hay otros 17 túmulos. En fin, según explicó la guía, son testimonios de la misma filosofía y similares creencias religiosas que las que se encuentran en el Fisterra gallego.

Monasterio y castillo

En Monasterboice vieron las ruinas de un monasterio irlandés (los católicos fueron perseguidos durante varios siglos), su vieja torre de 30 metros y tres importantes cruces. La de Muirdach (siglo IX) es la más antigua de Irlanda. Mide 5,5 metros de alto y toda ella está decorada con escenas bíblicas en relieve. Una de las figuras es similar a otra que se puede ver en la iglesia de Moraime (Muxía). En el mismo lugar se encuentra la cruz más alta del país, cien centímetros más que la otra, y también del siglo X, como la anterior decorada con motivos de las Escrituras.

Aunque no estaba programada, la jornada permitió una parada ante el mayor castillo medieval que los normandos construyeron en Europa. La fortaleza de Trim fue en 1995 escenario del filme Braveheart, con Mel Gibson de protagonista, que narra las revueltas escocesas contra Inglaterra.

En la ruta organizada por el Seminario de Estudos Comarcais hubo una parada en el Hill of Tara, un recinto legendario de 1.000 metros de circunferencia formado por una elevación que incluye varios monumentos prehistóricos en la que los irlandeses consideraban que se ubicaba la residencia de sus antiguos reyes. Estos, según la leyenda, serían vencidos por los milesios, los descendientes del galaico Breogán. Otra creencia establece que este fue el lugar donde san Patricio venció a los viejos druidas.

Dublín

Además del consabido recorrido por Dublín, la visita a muchos de sus históricos edificios, incluida la prisión de Kilmainham (escenario de la película En el nombre del padre) y las noches en los pubs con actuaciones musicales, el intenso periplo tuvo su gran colofón con un paseo hechizante por la Calzada de los Gigantes, un monumento pétreo formado por 40.000 columnas de basalto resultado del enfriamiento del cráter de una caldera volcánica hace unos 60 millones de años.

El paraje es de ensueño, pero cuesta 7,50 libras verlo, una buena lección de cómo sacar partido económico a un espacio natural Patrimonio de la Humanidad y Reserva Natural Nacional desde 1987. No obstante debió de costar, pues aún venden tazas con el eslogan: «Mucho más que una pila de piedras». Los excursionistas gallegos caminaron sobre un suelo semejante a un enorme panel de miel solidificada. El atractivo de este lugar está alimentado por una leyenda que narra las pendencias de dos gigantes, el irlandés Fionn Mac Cumhaill y es el escocés Benandonner. Escocia se ve al otro lado del mar y mientras uno pasea por este paraje de ensueño es fácil imaginarse a los dos fornidos luchadores y muchas otras historias del celtismo atlántico.

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