De pequeña, María Canosa acompañaba a su madre, Concha Blanco, a todos las ferias de libros, presentaciones literarias o actividades culturales a las que la invitaban. Mamó todos los actos de O Couto, festivales como los de Pardiñas, mostras de teatro de Cee, recitales diversos. Eso marca, naturalmente, así que tal vez en parte por eso salió escritora como la progenitora (aunque de formación es ingeniera de caminos, como su hermana Ana). El caso es que los años vuelan y ahora la historia se repite. Es la hija de María, Ana, o Aniña para distinguirla de la madrina y tía, la que acude con su madre. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, en el pregón de la Praza dos Libros de Carballo, donde la pequeña se portó como una campeona. Claro que para eso también estaban los orgullosos abuelos, la propia Concha y Manuel Canosa Santamaría, encargados de echarle una mano a la autora, y muy felices de hacerlo. Tanto que, tras la apertura formal de la feria, decidieron quedarse un rato, los cuatro, tapeando por un local de la calle Coruña. Seguramente habrá más oportunidades de ver a las tres generaciones juntas en actos similares. Y, como eso del tiempo nunca para, también es probable que la propia María Canosa -columnista además de La Voz de Galicia y colaboradora de Verbas van de la TVG con Jorge Mira- acompañe en el futuro a su hija a otras ferias, y actos, y pregones, y lo que tenga que venir en este mundo tan convulso en el que nos encontramos.

Y puesto que hablamos de los lazos familiares, que son los más difíciles de desatar, aquí tenemos otro caso curioso. Cuando andas por el mundo, la multiculturalidad está más cerca. Y en la parroquia de Tines-Vimianzo, tenemos un caso curioso. Hace unos días se casaba Mayra Llamas Ferreiro con Eder, que es brasileño. Otra hermana, Olga, matrimonió con un jordano, y la tercera, Maricarmen, con Michael, un libanés. Esta última, filóloga y traductora, tiene gran peso en ese cosmopolitismo, y llevó a su familia a Oxford, donde trabajan en puestos muy relevantes. Un orgullo para su hermano Ciriaco, que aparece en la imagen, y para los padres, Ángel y Carmen. La ceremonia fue aprovechada para el bautizo de Kyara-Daniela, hija de los contrayentes. También aparecen Sara, Adam y Sofía que, como se puede comprender, se comunican en muchos idiomas. Suerte que tienen.

gentes del finis terrae

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Lazos de seda, los que unen con fuerza