Diversión, tradición y fervor religioso se reencuentran en Cesullas

La parroquia cabanesa celebra desde mañana una fiesta declarada de Interese Turístico de Galicia


Como cada 1 de agosto, la romería de San Fins do Castro, declarada en el 2008 Festa Galega de Interese Turístico, volverá a vivirse mañana con intensidad bajo la agradable sombra de los abedules de Cesullas (Cabana). Miles de personas acudirán desde primera hora de la mañana para asistir a las misas (las habrá desde las nueve, pero la solemne, cantada por la coral de Cesullas, será a la una), participar en las arraigadas tradiciones y, siempre, pasarlo en grande. Porque el San Fins cabanés ha sabido aunar religión y diversión gracias a una fórmula sencilla pero poco común: el respeto. El de los jóvenes, que acudirán a miles para para ducharse -y duchar a quien se le acerque- en vino y bailar hasta caer rendidos, y el de los que acuden -también a miles- para gozar de una romería familiar, campestre, una de las más famosas de Galicia.

Una fiesta de la que mañana disfrutarán los más de 70 grupos que ya han reservado su mesa en el campo, que podrán dormir una buena siesta al son de la música de los gaiteros del grupo O Verán, de Mazaricos, y de la banda de folk Peta Forte, de Cee. Y bailar hasta caer rendidos al son de las orquestas Ledicia Espectáculo y Marimba, tras cumplir con los ritos del Berro Seco, el Santo da Pólvora, o mojar los pañuelos en la fuente de aguas milagrosas.

Y cerca, en una zona acotada, los miles de jóvenes que cada año se enzarzan en una pacífica y peculiar guerra de vino. La muestra de que la diversión más escandalosa no está reñida con la tradición. Una cuestión de respeto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Diversión, tradición y fervor religioso se reencuentran en Cesullas