Distintas formas de sumergirse en la cultura castreña

La Voz

CARBALLO

ANA GARCIA

29 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Galicia tiene una huella castreña tan importante que a estas alturas no se explica muy bien que no exista un programa de promoción conjunto para todos los yacimientos. Algunos pasos se han dado, y en el reciente curso de verano sobre turismo que celebró la UDC en Carballo, Manuel Gago, uno de los impulsores del proyecto de A Torre dos Mouros, puso sobre la mesa una interesante iniciativa para unir de algún modo la fortificación de Lira (Carnota) con A Cidá de Borneiro (Cabana). «Son xacementos complementarios, e sería interesante crear unha ruta para que a xente que vai a un saiba da existencia do outro e poida visitalo tamén», explicó.

A la espera de que eso ocurra, ni en la Torre dos Mouros ni en A Cidá están parados. Borneiro volvió a llenarse ayer de actividad, a pesar de las gotas de lluvia que cayeron de forma intermitente, para celebrar una nueva edición del Castro Animado, una iniciativa que se celebra desde hace ya siete años y que ha logrado una importante implicación de los vecinos de la parroquia. La asociación O Dolmen, por ejemplo, se encargó del servicio de cantina, con comida y bebida a disposición de los visitantes, y los artesanos locales también realizaron su propia aportación con todo tipo de piezas. Los alumnos de Silvia Losada en la Escola Municipal de Teatro volvieron a jugar un papel destacado con su recreación de la vida castrexa, y a los mayores del taller de musicoterapia, a los que también coordina la polifacética carballesa, esta vez les tocó la interpretación de No confín dos verdes castros, aquel proyecto musical de Milladoiro que tanto aportó a Cabana. Entre artesanía, música y gastronomía pasó la tarde en Borneiro.

Pero si A Cidá es uno de los castros más antiguos de Galicia y fue el primero en el que se realizó una datación científica con el método del Carbono-14, uno de los más conocidos es el de Santa Tegra, en A Guarda. Hasta allí se extendió en la jornada de ayer la actividad de los habitantes de la Costa da Morte, porque ese fue uno de los lugares que visitaron los participantes en el primer viaje cultural del verano organizado por la asociación Adro de Baio. El arqueólogo Pablo González, autor también del libro sobre la Faguía de Carnés que ha editado el Concello de Vimianzo, fue el guía de la expedición, y en A Guarda tomó el relevo la diseñadora Alba Alonso para ilustrar sobre la historia local al grupo, que también visitó Caminha, Vilanova de Cerveira y la fortaleza de Goián.