A principios del pasado mes de marzo, cuando todavía creíamos que jamás pararía de llover, los responsables de la Fundación Gonzalo López Abente, así como un centenar de vecinos de Muxía, hicieron frente al mal tiempo y rindieron un bonito homenaje a la escritora compostelana Rosalía de Castro. Coincidiendo con el 150.º aniversario de la publicación de Cantares Gallegos, la entidad muxiana quiso recordar también la estrecha relación que la escritora tuvo con Muxía, donde se inspiró para su primera novela, La hija del mar. Corría el año 1853, y Rosalía, que se alojaba en casa del doctor Leandro Abente Chans, abuelo de Gonzalo López Abente y de Eduarda Pondal, hermana del poeta pontecesán y gran amiga de la escritora. La fundación recordó ese viaje en el que Rosalía también escribió el poema Nosa Señora da Barca, colocando una placa en el lugar en el que estaba aquella vivienda de los Abente. La casa desapareció hace ya muchos años y en su lugar se construyó un nuevo edificio en el cuyo bajo se inauguró hace apenas unos días la cafetería La Marina, que dirige el hostelero Antonio Paz Pardiñas, responsable también de A Casa dos Congrios. Un lugar perfecto para disfrutar de Muxía y quien sabe si inspirarse, como antaño lo hizo Rosalía, y escribir unos versos dedicados a la localidad. Y como el arte llama al arte, aquellos que se pasen por La Marina no solo sentirán la presencia de la escritora, sino que también, y más directamente, de otros artistas locales que exponen en el establecimiento. Hay cuadros de Alexandre, esculturas de Viki Rivadulla y fotos de Xesús Búa. Un museo entre cafés.

También acaba de abrir sus puertas (en realidad reabrirlas tras una profunda reforma y ampliación) el restaurante O Bocho, en Laxe. Al frente, como siempre, el hostelero Felipe Oróns Baña, al que este verano, y aprovechando las vacaciones, está echando una mano su hermano, el concejal Ambrosio Oróns Baña. Eso sí, en el local, el antiguo Praia-Mar, la política queda fuera, porque de lo que se trata es de disfrutar de un buen plato o un refrigerio muy cerca del paseo marítimo. El nombre, por cierto, es un homenaje al abuelo de los hermanos Oróns, que como el mayor, se llamaba Ambrosio, aunque todo el mundo le decía, cariñosamente, O Bocho.

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Copas y cafés en el lugar que inspiró a Rosalía