Manuel Facal: «Haremos una escuela de grabado»

Colaborará con el Concello de Carballo para poner en marcha el proyecto en el Fórum


carballo / la voz

Vive desde hace 25 años en la localidad malagueña de Benagalbón, pero todos los veranos regresa a su hogar carballés, donde sigue trabajando, porque Manuel Facal Ponte (Carballo, 1943) no ha pensado jamás en la jubilación. «La inspiración no se jubila», dice con sencillez el artista carballés más internacional, metido de lleno en una nueva colección, Cosidos, un reflejo de lo que él denomina «una necesidad constante de cambiar». Y entre manos, dos nuevos proyectos en colaboración con el Concello que le hacen una especial ilusión, la puesta en marcha en el Fórum de una escuela de grabado, y la elaboración, junto al fotógrafo Juan de la Sota, de un libro sobre las dunas de Baldaio, en el que Facal se encargará de los textos.

-Sus famosos grabados parecen haber quedado atrás.

-Sí, sí, muy lejos, tengo suficiente obra y ya no tengo interés en hacerlos. En mi obra ha habido una evolución muy grande, porque siempre me ha gustado el cambio. El cambio es para mí una necesidad constante y ahora me he pasado al formato circular, porque quería romper con el pasado. Tenía muchas ganas de hacer algo táctil y manual, ir más allá de la pintura y creo que lo que estoy haciendo ahora se asemeja a la artesanía y eso es lo que más me gusta, porque me encanta que mis obras tenga más de una textura y en este caso, además, he conseguido darles un sentido vegetal y dunar, que es lo que buscaba. Me encanta lo que estoy haciendo.

-¿No le da pena desprenderse de unas obras que le gustan tanto?

-Mucha, y en este caso no me gustaría demasiado venderlas. De hecho estaba pensando en prestarlas, porque estoy muy satisfecho y muy contento con esta obra.

-¿Alquilarlas?

-Hoy en día se utiliza mucho el alquiler de obra, pero yo ni siquiera pienso en términos de dinero. Otras obras no me importa nada venderlas, pero estas me daría mucha pena, pero también me gustaría que la gente las viese y las disfrutase, así que el préstamo o alquiler sería una solución. De momento la estoy haciendo para mí mismo, pero me gustaría, por lo menos, verla expuesta. Por suerte yo no dependo del mercado y puedo seguir creando, pero lo dramático es que muchos creadores no pueden decir lo mismo.

-¿Tan mal está el mundo del arte?

-Yo no puedo quejarme, porque soy un privilegiado, pero la crisis, igual que a todo el mundo, está afectando mucho al arte. Sobre todo en el mercado, donde las ventas han bajado una barbaridad. También había una burbuja y se ha desinflado brutalmente. En Carballo y en todas partes hay un gran potencial artístico, pero, desgraciadamente, las expectativas son muy negras y vivir del arte hoy en día en día es imposible. Es dramático pensar que muchos artistas no podrán vivir de lo que realmente les gusta hacer. Mucha gente lo tendrá que dejar, porque no hay perspectivas de futuro para la creación.

-¿Además de «Cosidos» que es lo que entusiasma ahora a Manuel Facal?

-Voy a colaborar con el Concello de Carballo para poner en marcha una escuela de grabado en el Fórum. Es un viejo proyecto, pero faltaba por decidir el lugar, así que ahora que ya tenemos el espacio decidido y Juan [Juan Lorenzo, el director del Centro de Formación] es un entusiasta del proyecto me ha contagiado y estoy deseando verlo hecho realidad cuanto antes. Es solo cuestión de habilitar el lugar, así que no tendría porque tardar en ser una realidad.

-¿Se convertirá entonces en profesor?

-No, no. Yo ayudaré a montar la escuela, pero no quiero dar clases porque quiero tener libertad y no estar sometido a un horario estricto. Quizás sí daría algún cursillo, pero no quiero estar atado a nada.

-¿Algún otro proyecto en mente?

-Otro proyecto en el que también va a participar el Concello de Carballo es la elaboración de un libro sobre las dunas de Baldaio. La idea surgió cuando le enseñé el lugar al fotógrafo Juan de la Sota, que se quedó maravillado y se entusiasmó. Él haría las fotos y yo los textos, pero no hay plazos, porque todo dependerá del ritmo de trabajo que ambos llevemos y para mí es muy difícil hablar de las dunas, el mar y la vegetación, porque pretende ser un texto literario y no científico. Creo que puede ser un gran proyecto para potenciar Baldaio, que es impresionante.

-Es obvio que la jubilación no se le pasa por la cabeza.

-Jamás me he planteado jubilarme, sería absurdo, ni me lo imagino, porque la inspiración no se puede jubilar. Ni aunque vendiera toda mi obra. No trabajo para vender, sino por necesidad de hacerla, por el placer de verla y poseerla.

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