«El año pasado se ejecutaron 22 desahucios en Bergantiños»

El responsable de la oficina de Carballo reconoce que la crisis ha disparado el número de ejecuciones hipotecarias en la comarca


carballo / la voz

Sonríe abiertamente cuando le preguntan el origen de su mitológico nombre y explica afable que lo heredó de su padre, bautizado así por un padrino de ideas originales. «Lo bueno es que nadie olvida como me llamo», concluye con simpatía el abogado Hermes Rego Valcarce (Mondoñedo, 1956), decano del Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de Galicia, del que forman parte 60 profesionales, y responsable desde hace 13 años de la oficina de Carballo, que también da servicio a los concellos de Cabana, Coristanco, Laxe, A Laracha, Malpica y Ponteceso. Llegó a Bergantiños tras pasar por los registros de Ribadeo, Ortigueira, Vigo, Ordes y Pontedeume y asegura sincero que en la comarca se siente muy a gusto porque ha encontrado, dice, «gente seria y muy trabajadora». No corren buenos tiempos, cuenta, para los registros de la propiedad. La crisis del ladrillo ha hecho caer en picado la carga de trabajo y, se lamenta, les ha obligado tramitar documentos que antes apenas veían, como las ejecuciones hipotecarias. «Es un auténtico drama», dice perdiendo la sonrisa que siempre se refleja en su rostro.

-¿Cuál es exactamente el papel de un registrador de la propiedad?

-Somos funcionarios públicos y nuestra labor consiste en dar seguridad a todos aquellos que adquieren una propiedad inmobiliaria y facilitar el acceso a una hipoteca.

-Las hipotecas están ahora muy desprestigiadas.

-Así es, pero no podemos olvidar la gran cantidad de gente que hemos podido acceder a una vivienda gracias a una hipoteca.

-¿Se notó mucho el bum inmobiliario en la comarca de Bergantiños?

-Se notó muchísimo en Carballo y en zonas de costa como Malpica o Laxe, y, por supuesto, la crisis también la hemos notado muchísimo, hasta el punto de que en algunos registros de la propiedad de Galicia han tenido que despedir a gente porque la carga de trabajo se ha reducido drásticamente. De media, la documentación ha caído un 50 %.

-Ahora la mayoría de los clientes serán los bancos.

-Desgraciadamente ahora despachamos más documentos judiciales y documentos de embargos que escrituras.

-¿Ha aumentado mucho el número de ejecuciones hipotecarias?

-El año pasado, en el registro de Carballo tramitamos 22 ejecuciones hipotecarias de primera vivienda. Si eso se compara con la gente que ha accedido a una vivienda gracias a una hipoteca no es mucho, pero es algo dramático, porque son 22 familias que se han quedado sin un hogar. Es una cifra alta teniendo en cuenta la de otros años, cuando, en el peor de los casos, no llegábamos a media docena. Resulta muy duro, y eso que a nosotros solo nos llega la documentación, así que imagino lo mal que lo tiene que pasar un juez o el funcionario que tiene que ejecutar el desahucio.

-¿Solucionará algo la reforma de la ley hipotecaria?

-Hay que tener mucho cuidado con las modificaciones que se hacen de la ley hipotecaria, porque a lo mejor tratando de arreglar situaciones dramáticas acabamos haciendo un estropicio. Yo soy más partidario de que el Estado dé ayudas a los casos extremos o que se flexibilicen las hipotecas y se amplíen los plazos en determinados casos, o aplicar moratorias, pero creo que la dación en pago, por ejemplo, no es la solución, porque eso nos llevaría a un sistema más parecido al de Estados Unidos, donde el precio de la vivienda es mucho más elevado y el acceso al crédito muy complicado. Es un tema complejo y no debemos olvidar que la dación en pago ya existía en la ley hipotecaria, pero era algo que había que pactar con el banco y a la gente no le interesaba porque tenía unas consecuencias, como contratar un seguro o intereses mucho más altos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

«El año pasado se ejecutaron 22 desahucios en Bergantiños»