La segunda fase de la investigación de la ataxia abre el horizonte de la terapia

Los responsables del proyecto animan a los afectados a involucrarse en esta etapa


CARBALLO / LA VOZ

Hace catorce meses visitaron Cabana para comunicar el hallazgo de la mutación genética que provoca la Ataxia da Costa da Morte y ayer regresaron a la localidad para informar a los afectados sobre el inicio de la segunda fase de su investigación y para animarlos a tomar parte en ella de forma activa.

Manuel Arias, jefe de Neurología del hospital de Santiago, y María Jesús Sobrido, responsable de neurogenética de la Fundación Galega de Medicina Xenómica, fueron los encargados de dar voz al equipo -cada vez más amplio- que investiga esta dolencia y que afronta ahora una nueva etapa, gracias a una ayuda del Instituto de Salud Carlos III para desarrollar un estudio durante los próximos tres años. «Lo que pretendemos es llegar a un día en el que la enfermedad pueda tener, no digo ya una curación, pero sí una atenuación y un control», apuntó Arias antes de recordar algunos de los síntomas que sufren los afectados, como dificultades en el equilibrio y el habla, pérdida de oído, atrofia de la lengua.

Arias explicó que en esta fase tratarán de profundizar tanto en los efectos de la enfermedad, como en el origen, la evolución y las consecuencias moleculares de la mutación que la provoca. Además, detalló algunas de las pruebas a las que serán sometidas los pacientes que participen en la investigación: desde análisis hasta tomografías por emisión de positrones.

«Hay otras enfermedades que se producen por mecanismos genéticos parecidos y esto puede permitir encontrar tratamientos más rápidamente», apuntó asimismo Sobrido, abriendo así otra puerta para la esperanza de los afectados por la dolencia. La doctora recordó la alteración genética (una expansión anormal de ADN) que provoca esta Ataxia da Costa da Morte y señaló que la investigación que ahora comienza tratará de determinar aspectos como la importancia que puede tener el tamaño de esa expansión de ADN sobre la mayor o menor incidencia de la enfermedad o la relación entre esta y la producción de determinadas proteínas. «Hay ataxias -apuntó- que tienen su origen en que hay una proteína que se produce de más y otras que se deben a que se produce de menos, y esto es algo que también queremos determinar aquí».

Participación

Pero para lograr esto, tanto Arias como Sobrido destacaron la importancia de la participación de los afectados y explicaron que para facilitar el proyecto se hará cargo de los gastos de los desplazamientos que estos tengan que realizar a Santiago. «Trataremos de que baste con un par de viajes», apuntó Arias.

Tras la exposición de los dos especialistas, algunos los presentes en el auditorio cabanés, al que acudieron alrededor de un centenar de personas, plantearon algunas cuestiones. Así, a pregunta de uno de ellos, Arias señaló que aún no han detectado ningún paciente que haya llegado a la sordera total. También apuntó como hipótesis de la buena marcha de esta fase que en el plazo de un año y medio haya ya una veintena de pacientes que se hayan sometido a todas las pruebas. A este respecto, Sobrido, detalló también que, a diferencia de lo ocurrido en la primera fase del proyecto, más centrada en el trabajo de laboratorio, ahora habrá una mayor interacción.

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