«Rosalía de Castro tamén é de Muxía»


Ni el frío, ni la fuerte competencia que siempre supone un Madrid-Barça, lograron hacer sombra al simbólico homenaje que los vecinos de Muxía, con los responsables de la Fundación Gonzalo López Abente a la cabeza, rindieron ayer a la escritora compostelana Rosalía de Castro. Un sencillo y original acto para conmemorar el 150.º aniversario de la publicación de Cantares Gallegos, un hermoso poemario en el que la escritora del Sar incluyó los versos de Nosa Señora da Barca, su particular homenaje a la famosa romería muxiana, a la que asistió cuando tenía 16 años. Un centenar de vecinos de la localidad celebraron ayer el cumpleaños del famoso libro, pero también recordaron la estrecha relación que Rosalía de Castro tuvo con Muxía desde 1853, año en el que pasó una temporada en el pueblo acompañada por Eduarda Pondal, hermana del bardo pontecesán. Una estancia marcada por la tragedia -Eduarda falleció víctima del tifus- y que, como recordó el presidente de la Fundación López Abente, el alcalde muxián Félix Porto Serantes, inspiró a Rosalía para escribir su primera novela, La hija del mar.

Fue Félix Porto el encargado de abrir ayer el acto de homenaje, al que también asistieron el presidente de la Fundación Rosalía de Castro, Anxo Angueira, patrones de la Fundación Eduardo Pondal y numerosos representantes del mundo de la cultura, como Miro Villar, Henrique Rivadulla Corcón, Suso Sambad o Viki Rivadulla. Todos ellos fueron testigos del descubrimiento de una placa en el lugar en el que en 1853 se encontraba la casa en la que se alojó Rosalía de Castro. La vivienda, del doctor Leandro Abente Chans (abuelo de Gonzalo López Abente), ya ha desaparecido, y en su lugar hay un nuevo edificio cuyo bajo está siendo reformado por el empresario de hostelería Antonio Paz Pardiñas, que recibió un pergamino en el que recuerdan la relación tan estrecha que tendrá su nuevo negocio con la insigne poeta compostelana. Santiaguesa de nacimiento, pero en cierta manera también muxiana, tal y como expresó feliz el presidente de su fundación, Anxo Angueira, quien agradeció que la poeta llegase también más allá de los lugares en los que la historia siempre la sitúa. «Rosalía de Castro tamén é de Muxía», dijo Angueira conmovido por el homenaje de la Fundación López Abente, en el que participaron escolares de los cuatro centros educativos de la localidad, que leyeron poemas de Rosalía.

Tras los versos, llegó la prosa, de la que se encargaron el propio Angueira, que ofreció una conferencia sobre la vida y obra de la poetisa, y el historiador muxián Manuel Vilar, patrono de la Fundación López Abente, quien explicó cómo era la pequeña Muxía que la joven escritora se encontró en 1853, un pueblecito de pescadores, casas unifamiliares y tan aislado que casi era imposible llegar. Una Muxía que Rosalía perpetuó para siempre en su obra.

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