Una joven cantante sorprende a sus vecinos de Camelle


Moitos dos meus veciños decatáronse de que canto cando me viron no Luar», confiesa la joven de Camelle Andrea Rodríguez Romar desde Pontevedra, ciudad en la que estudia el último curso de Comunicación Audiovisual. Le encantaría dedicarse a la radio -«o do cine queda para outros», dice con desparpajo-, pero tampoco le importaría que su futuro le llevase a subirse a los escenarios y lanzarse a cantar. «É algo máis no meu currículo», dice con modestia, porque, y sus vecinos han sido testigos, Andrea ha demostrado ya un talento natural para la música. Lo está haciendo en el concurso Recantos, uno de los espacios del veterano Luar de Xosé Ramón Gayoso. Andrea representa a la Costa da Morte y está dejando el pabellón muy alto para orgullo de sus dos hermanas, Iria y Digna, que capitanean en Facebook el club de fans de la camellana. «Son tremendas», dice Andrea, que, de momento, ya ha subido dos veces al escenario televisivo. «Os veciños e algúns familiares deberon de alucinar, porque aínda que toco a pandeireta dende os seis anos, só cantaba na casa», cuenta Andrea, que representa a la Costa da Morte y debutó en Recantos con la ranchera A feira das mil flores y el viernes pasado encandiló al jurado con el mítico Vivo cantando, de Salomé. Volverá a actuar el próximo 22 de febrero (la mecánica del concurso es bastante complicada para quien no lo sigue, pero básicamente consiste en expulsar a dos participantes, que representan a distintas comarcas de Galicia, cada semana) y lo hará con El relicario, el gran éxito de Imperio Argentina. «As cancións non as eliximos nós e ata tres días antes da actuación non recibimos a melodía nin a letra traducida ao galego, así que apenas temos tempo para preparar o tema en serio», explica Andrea, quien asegura que la experiencia en Luar está resultándole inolvidable. «Eu pensei que todos serían cantantes profesionais e que quizais o terían crido, pero os meus compañeiros son fantásticos e hai un gran ambiente no programa», asegura.

La joven de Camelle, a la que también se le da muy bien palillar, ha sorprendido a sus vecinos, cuenta, porque hasta ahora lo suyo era la pandereta. «A xente sabía que tocaba porque formo parte do grupo de gaitas Golpe de Mar, pero non sabían que tamén me gustaba cantar», explica. Sin embargo, reconoce, no ha sentido miedo durante su multitudinario debut. «De pequena fixen teatro, así que quizais entón collín táboas e por iso non tiña medo escénico», dice con naturalidad.

Al jurado ya se lo ha ganado con su talento (le han otorgado puntuaciones muy altas), pero para llegar a la final (allá por junio), la representante de la Costa da Morte necesita el apoyo del público, ya que los votos de los televidentes (hay que llamar tras cada actuación) son fundamentales para superar las diferentes fases y lograr una victoria a la que aspiraban 18 jóvenes cantantes (ahora quedan solo 14).

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