carballo / la voz

Las caras de cansancio, fruto de los madrugones, fueron la tónica de la jornada de Reyes. Pero a pesar de la falta de sueño, los vecinos de la Costa da Morte aprovecharon la soleada aunque fría mañana para salir a pasear y disfrutar de las últimas actividades de Navidad, al tiempo que los más pequeños aprovechaban para lucir los juguetes que durante la noche les dejaron los Magos de Oriente, que ayer todavía participaron en algunas cabalgatas. Se les pudo ver, por ejemplo, recorriendo (en tren, de nuevo) las parroquias cabanesas de Borneiro, Canduas, Neaño, Cesullas y Anos, y también estuvieron en algunos lugares de Malpica, como Mens, Barizo, Seaia, Santirso, Pontella y Beo. Y en Carballo, donde Melchor, Gaspar y Baltasar, algo más rejuvenecidos que el día anterior (por algo son magos), participaron en la tradicional misa de Reyes, celebrada en la iglesia de San Xoán Bautista, donde representaron la ofrenda de mirra, incienso y oro ante el enorme belén situado junto al altar.

Sus Majestades pasearon también por las iglesias de A Brea y Artes, donde los miembros de las asociaciones Mestra Carmen Cancela y de Pensionistas ejercieron de pajes y entregaron regalos a los niños.

También hubo cabalgata en Coristanco, organizada por la asociación de vecinos San Paio, y en la aldea pontecesana de O Couto, donde los escolares, siguiendo una tradición iniciada hace 30 años, protagonizaron un aplaudido belén viviente dirigido por Silvana Martínez Cambón, al que siguieron diversas actuaciones. En Ameixenda (Cee) también cerraron la programación de Nadal con un aplaudido festival, en este caso de música tradicional.

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Los belenes pusieron el broche a las actividades de Nadal en la Costa da Morte