Un taller de Buño, finalista de un premio nacional

redac.carballo@lavoz.esHarry Dorial

CARBALLO

Gonzalo Añón sostiene el diploma acreditativo con el secretario de Estado a su izquierda.
Gonzalo Añón sostiene el diploma acreditativo con el secretario de Estado a su izquierda. ANA GARCÍA< / span>

12 dic 2012 . Actualizado a las 12:07 h.

1Buenas noticias para la cerámica de Buño, una artesanía que ya lleva unos cuantos reconocimientos, ninguno tan alto como la Medalla de Bellas Artes. Pero todo ayuda. Ya se sabe que grano no hace granero, pero ayuda al compañero. Pues al grano: el taller Alfarería Aparicio ha quedado entre los finalistas del Premio Nacional de Cerámica 2012, en la categoría de Trayectoria en la Producción Cerámica. El acto de entrega se celebró hace unos días en Madrid, en el Ministerio de Economía y Competitividad, de manos de Jaime García-Legaz, secretario de Estado para el Comercio.

Los premios, que han llegado a su tercera edición, los entrega la Asociación Española de Ciudades de la Cerámica, a propuesta de los municipios que son socios. Como resulta evidente, Malpica lo es. El Concello lo propuso, pero no solo, sino que este negocio tan veterano tuvo más avalistas, desde el arzobispado de Santiago hasta la Fundación Oleira o el Centro Galego de Artesanía e Deseño. El jurado valoró los méritos de todos los candidatos y concedió el premio principal al Museo de Alfarería de Agosto, aunque el negocio de Buño logró llegar a la terna final.

El encargado de recogerlo iba a ser, como es evidente, Aparicio Añón, pero una cuestión personal le impidió viajar hasta la capital de España. En su lugar lo hizo su hijo, Gonzalo Añón Caamaño, que también le da al torno, pero ha enfocado su vida más allá del oficio tradicional y se licenció en Administración y Dirección de Empresas, además de haber cursado especializadas posteriores (tiene 26 años). O, quien sabe, igual aprovecha estos conocimientos para dar un paso más en la evolución del barro de Buño, a la que los oleiros no son ajenos. No hay más que darse una vuelta por los talleres repartidos por toda la localidad, o en la propia Mostra da Olería todos los veranos, para comprobarlo.

Sobre Alfarería Aparicio podemos contar una curiosa anécdota. La gran fotógrafa estadounidense Ruth Matilda Anderson retrató a sus antecesores en el viaje realizado por Galicia en 1926, el segundo que hizo por estas tierras. En una de sus fotos aparece un niño con boina rodeado de su familia de oleiros. El niño era su padre, Antonio Añón Montáns. Al lado estaba su abuelo y su abuela, María Montáns Rodríguez, que sostiene a una hermana de su padre. También aparece la bisabuela de Aparicio, quien descubrió esta imagen gracias a la exposición que hace casi tres años realizó la Fundación Caixa Galicia en varias localidades, además de editar un volumen con las principales fotos. Ahí se ven varias generaciones.

2 Gonzalo puede ser un emprendedor, pero hay más. Con los tiempos que corren es raro, pero los hay. Hoy citamos dos casos. El primero, en Muxía, María Cives Graíño acaba de abrir el primer gimnasio de la localidad en la calle Doctor Toba (en honor del exseleccionador nacional de fútbol, natural de Muxía). Las instalaciones tienen unos 300 metros cuadrados y permiten realizar ejercicios de mantenimiento, además de clases que se adaptan a los clientes. Una manera de sacudirse la crisis.

3 El otro ejemplo está en el activo polígono industrial de O Allo, en Zas. Marcos Recarey Rama, de 30 años, natural de San Cremenzo de Pazos, acaba de inaugurar en una de las naves un taller que ha bautizado como O Allo Motor. Muy cerca de la ITV, que desde luego está ayudando a dinamizar esta área, lo mismo que las otras nuevas naves que también se han puesto en marcha. Mantenimiento, electricidad, frenos, baterías, amortiguadores... Mecánica rápida, como rápidos son los tiempos que nos ha tocado vivir. Y que vengan más emprendedores.