Laxe se vuelca de nuevo en la lucha contra el cáncer


Puede sonar a tópico, pero a estas alturas ya nadie puede negar que no corren buenos tiempos para rascarse el bolsillo. Con la economía en horas bajas (por no decir algo más fuerte) cuesta incluso colaborar con las causas más justas y necesitadas. Por eso da gusto, mucho, comprobar que los vecinos de la Costa da Morte siguen volcándose con las grandes iniciativas solidarias. En este caso han sido los laxenses, que no han dudado ni un instante en apoyar la cena anual que celebró el sábado la junta local de la Asociación de Lucha contra el Cáncer. La presidenta de la entidad, María Vázquez Lavandeira, se confesaba ayer cansada (la fiesta duró hasta bien entrada la madrugada), pero inmensamente feliz, porque una vez más el apoyo de los vecinos ha sido total. «Cada año somos más y es fantástico lo mucho que han colaborado, no solo viniendo a la cena, sino comprando muchísimas rifas, lo que hará que nuestro donativo a la junta central de la asociación sea mucho mayor», explicaba María Vázquez, que estuvo muy bien acompañada por representantes de otras agrupaciones, como la presidenta de la de Camariñas, Pilar Insua; la responsable y la secretaria de la de Cabana, Julia Blanco y Marina Beizana, y el tesorero de la de A Coruña, Carlos Morato. A la cena, que se celebró en la parrillada Montevideo de Vimianzo -«es una pena que en Laxe no haya un local lo suficientemente grande», se lamentó María-, asistieron más de 230 personas, entre ellos los doctores Francisco Jaén y Juan Carlos Díaz del Valle, siempre dispuestos a colaborar con la entidad. Faltó en esta ocasión el especialista Eduardo Fonseca, que se encontraba en Granada, participando en un congreso.

Los asistentes a la cena de la junta local de Laxe, que este año celebró también su décimo aniversario, se lo pasaron en grande bailando hasta altas horas de la noche y participando en el sorteo de numerosos regalos. «Las casas comerciales de Laxe también se han portado fenomenal con nosotros», confirmaba Vázquez Lavandeira, inmensamente feliz con la respuesta de los vecinos. No es de extrañar, porque la solidaridad en tiempos de crisis tiene incluso mucho más valor.

Mercadillo en Camariñas

También han mostrado una infinita solidaridad los vecinos de Camariñas, que este fin de semana se han volcado con el mercadillo navideño que la agrupación local de Cáritas, que preside Déborah Morate, instaló en la sacristía de la iglesia parroquial. Muchos aprovecharon para comprar regalos de Navidad y de Reyes, pero, sobre todo, para echar una mano a los más necesitados, porque todo lo recaudado durante estos días tendrán fines benéficos. También fue desinteresada la ayuda de los voluntarios de Cáritas, como Minia, Paula, Ainhoa y Rocío, que ejercieron de fantásticas vendedoras en la sacristía de San Xurxo.

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