Las ostras dan sabor al viaje a Normandía

El Seminario de Estudos Comarcais concluyó su periplo francés

Monte Saint Michel, uno de los principales atractivos turísticos de Francia
Monte Saint Michel, uno de los principales atractivos turísticos de Francia

Normandía / Enviado especial

La expedición del Seminario de Estudos Comarcais da Costa da Morte por Normandía no solo se interesa por la historia, los megalitos, los Finisterres, la cultura y los paisajes. Los excursionistas también descubrieron el cultivo de ostras, una actividad marisquera y económica básica en Le Vivier-sur-Mer, la localidad gala situada cerca de la ciudad de Saint Malo cuya actividad principal es la acuicultura y en donde pernoctó la comitiva en las últimas tres noches de su periplo. El grupo ha podido ver como los barcos en estas poblaciones tienen ruedas y, además de navegar, pueden salir a la playa y circular por vías y caminos. La ostra está muy presente en los establecimientos hosteleros de la zona y alguno de los desplazados pudieron disfrutar de su sabor.

Sin embargo, el Desembarco de Normandía fue uno de los platos fuertes del programa del viaje del Seminario de Estudos Comarcais. Así, el viernes hubo una visita al sobrecogedor Cementerio Militar Americano de Colleville-sur-Mer, en el que yacen los restos de 9.387 soldados norteamericanos fallecidos en la toma de las playas de la región el 5 y el 6 de junio de 1944. Las tumbas miran hacia los Estados Unidos. En esta inmensa necrópolis de cruces o estrellas blancas sobre un muy cuidado césped verde reposan Theodore y Quentin Roosevelt, hijos del que fue presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, y las de los hermanos Niland, que inspiraron la célebre película Salvar al soldado Ryan, protagonizada por Tom Hanks.

Una de las visitas más interesantes de los excursionistas del seminario fue la de Bayeux, una ciudad normanda célebre por sus encajes. En algunas tiendas un palillo cuesta 15 euros y las labores de puntilla lucen en los ventanales de los comercios de artesanía de la plaza principal. Fue la primera urbe en ser liberada tras el Desembarco, el 7 de junio de 1944. Su catedral de Nôtre Dame fue muy admirada por los expedicionarios, que valoraron especialmente la conjunción perfecta de los estilos románico y gótico del templo. No obstante, el detenido examen al Tapiz de Bayeux fue lo que más satisfechos dejó a los viajeros en esta parada. Se trata de una obra de arte del siglo XI única en el mundo, un gran lienzo bordado que relata en viñetas sucesivas la conquista de Inglaterra por parte del duque de Normandía Guillermo el conquistador, en el año 1066. Una especie de banda diseñada sobre una tela de lino que mide 68,8 metros de largo, 50 centímetros de alto y pesa unos 350 kilos.

Historia

El siguiente destino fue Caen, capital de la Baja Normandía, donde entre catedral, abadías e iglesias algunos de los excursionistas visitaron media docena de templos, además del castillo de Guillermo el conquistador. El recorrido dejó exhausto a más de uno. Más descansada y menos cargada de tragedia histórica fue la jornada del sábado, con un primer recorrido plácido por las calles medievales de Dol-de-Bretagne, cuya catedral tiene aspecto de fortaleza. En el mercado local, los excursionistas se abastecieron de abundante sidra, licor de Calvados y galletas para obsequiar a su regreso a familiares y amigos. Muy cerca está el menhir de Champ Dolent, un megalito de 10 metros de alto y que a lo largo de los tiempos inspiró varias leyendas. Según una de ellas, la gran roca se va enterrando por cada persona que muere. El día que desaparezca bajo tierra, se acabará el mundo.

Una de las suertes de los viajeros es que el conductor del autobús de Lázara Pablo Bustelo es un consagrado experto en estos recorridos y colabora con gran éxito en el desarrollo del desplazamiento, incluso aconsejando restaurantes o itinerarios. Así, algunos de los expedicionarios pudieron darse un buen yantar en Cancale, una villa marinera que conserva gran parte de sus construcciones tradicionales y en la que las ostras son un gran reclamo y el plato más habitual de los menús de los numerosos restaurantes, que están a rebosar a la hora de la comida.

La jornada del sábado concluyó en el lugar más visitado de Normandía, en Le Mont-Saint-Michel, donde está la abadía fortaleza que se levanta en lo que fue un islote formando por un promontorio granítico de 80 metros de altura. Aquí se producen las mareas más altas de Europa. El mar puede llegar a retirarse hasta 18 kilómetros. Los 40 expedicionarios subieron la monumental escalinata hasta la imponente iglesia abacial para ver sus trazos románicos, el claustro o la cripta formada por los más gruesos pilares que se puedan ver en la arquitectura religiosa europea. Analizaron por lo menudo este mítico enclave de cultura monacal del continente, que también fue prisión, y recorrieron pausadamente cada estancia de este conjunto histórico, que también es una estación del Camino de Santiago y Patrimonio de la Humanidad desde 1979.

Por la noche, en Le Vivier-sur-Mer, pudieron comprobar que las luces públicas se apagan a las once, mientras que en los pueblos de la Costa da Morte lucen abundantes con gran potencia hasta que el Sol se levanta por el saliente. Y eso que la crisis aprieta con más crudeza en el Finisterre gallego que en el galo.

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